Seguro que tienes mucha hambre, además ahora ha empezado la Navidad y vemos dulces por todas partes. Adorables figuritas de mazapán, polvorones que se deshacen en la boca o el roscón de reyes que no solo obsequia con su sabor sino también con una sorpresa. No nos podemos olvidar del turrón, su apariencia es de un ladrillo, pero en cuanto lo muerdes te inunda el chocolate. El chocolate se abre paso en el paladar, la lengua, hasta llegar a la garganta dejando a su paso una sensación que no te dejará indiferente.
Este blog puede parecer un blog de cocina, como el turrón parecía ser un ladrillo, pero realmente no lo es. Este blog tratará sobre cultura, pero no solo se hablará de cuadros, libros y esculturas, sino también nos adentraremos en el mundo de la cultura urbana. Graffitis, tatuajes o tribus urbanas compondrán lo que he llamado cultura popular, que como el pueblo es la base de nuestro pastel, el bizcocho. La cultura de masas: los grupos del momento, best sellers, teorías de la conspiración o programas de televisión serán la cobertura, esencial en nuestro pastel aunque puede llegar a ser algo empalagosa. Finalmente tenemos la alta cultura: la guinda del pastel. ¿Qué es la alta cultura? La verdad es que no se sabe muy bien, los autores de la escuela de Frankfurt defendían que había desaparecido con la llegada de la cultura de masas. Pero es cierto que hay una cultura que no conoce mucha gente, una cultura compleja de entender y que por muchos es calificada como elitista. Quizá no acierte con lo qué es la alta cultura, pero me gustaría dar mi visión particular sobre ella.
Si tienes hambre y, no solo de comida, no dudes en adentrarte en este proyecto creativo que saciara el hambre de tu hemisferio izquierdo cerebral. Si crees que estoy muy equivocada en mi percepción sobre la cultura no dudes en criticarme haciendo un comentario ya que para aprender a cocinar bien nuestras ideas necesitamos las críticas. Y si te gusta mi pastel no dudes en dar me gusta y seguirme.
Gracias por leer y saborear. ¡Feliz Navidad!