La bodega del Pazo Baión situada en la gallega provincia de Pontevedra ofrece visitas guiadas que permiten conocer mejor la historia de este complejo. El Pazo Baión alcanzó gran fama por ser la propiedad emblemática del narcotraficante Laureano Oubiña, así que, se ha podido comprobar en esta visita, que la intención principal de los guías es hacer un lavado de cara a esta imagen que se tiene popularmente de la bodega y reivindicar así que en la actualidad la cooperativa combadesa Condes de Albarei compró al Estado este complejo en una subasta pública renovándolo y haciendo de él un paraíso del vino blanco.
Galicia destaca por el cultivo minifundista, de modo que el terreno del Pazo Baión es el más amplio de la Comunidad Autónoma, siendo este de 22 hectáreas, grande, pero mucho más pequeño que los latifundios de Castilla y Aragón. Las uvas tienen un tamaño pequeño, con el objetivo de aprovechar la piel de estas ya que es la parte que más aroma proporciona al vino. Normalmente, para obtener una botella de vino se necesita un kilo de uvas, sin embargo, en esta bodega necesitan un kilo y medio. Esto se ve incrementado en los costes y también en el precio que paga el consumidor, pero, por otro lado, destaca el aroma de los vinos convirtiendo una botella en un producto de lujo.
Antes de realizar la cata, los visitantes contemplan una exposición en la que se muestra el aspecto del Pazo antes de ser comprado por Condes de Albarei y su imagen ahora, después de la renovación. Hay que decir que también mejora mucho la imagen actual el hecho de que las fotografías de hoy estén a color y las de ayer en tonos blanco y negro o sepias.
Aún así, este Pazo es un ejemplo de una Galicia renovada, en la que tanto el dinero público como de empresas se utiliza para mejorar el aspecto de edificios, calles y zonas verdes. Haciendo la Comunidad Autónoma más atractiva para el turismo.
Y no hay que olvidarse de la gastronomía, pues es también un gran atractivo para el turismo. En la cata se proponían cuatro tipos de vino blanco. El primero, un Albariño clásico, tiene una potencia de sabor que lo hace más adecuado para aperitivos; el segundo es el que lleva el nombre de la bodega, Pazo Baión, y es perfecto para cualquier plato principal. Para las carnes el idóneo es el Vides de Fontán y para los postres el Gran a Gran con un sabor parecido al Moscatel. El color de los vinos iba progresando del blanco transparente al amarillo oscuro. La cata además estaba acompañada de quesos de tetilla y jamón serrano.