La película Érase una vez en... Hollywood estrenada este verano, ha recibido numerosas alabanzas. Destacan las sobresalientes interpretaciones de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, los clips en los que aparece la auténtica Sharon Tate, las intensas escenas de violencia y las continuas referencias a productos culturales y de consumo.
Sin embargo, esta película tiene algo común con la gran obra maestra de Tarantino, Pulp Fiction. Ambas trastornan la realidad. En Érase una vez Quentin Tarantino cambia por completo los hechos mientras que en Pulp Fiction alterando el orden de los acontecimientos cambia el significado del relato cinematográfico. Así confunde al espectador, ¿pero quizá esto no sea ficción sino lo que sucede verdaderamente en nuestras vidas?
Todos alguna vez hemos notado que lo que nos pasa es demasiado surrealista, que lo más improbable es lo que sucede, que nuestra vida está desordenada o que no merece la pena planear el futuro sino irse adaptando.
El realismo mágico se define como lo que sucede cuando un entorno muy detallado y realista es invadido por algo demasiado extraño para ser creído. Esto es justo lo que construye la historia de la realidad. Y las películas de Tarantino son historia.