Toy Story 5 está siendo un éxito en taquillas. En esta entrega tratan un tema candente, los niños y la tecnología.
Bonnie es la única niña del vecindario que sigue jugando con juguetes, los otros niños del barrio la miran por encima del hombro mientras están enganchados a la tablet. Los padres de Bonnie, preocupados, le compran una Lilypad para que haga amigos. La vaquera Jessie, Buzz Lightyear y los demás juguetes se asustan cuando ven a Bonnie alienada, la tablet con la que juega mañana, tarde y noche le está absorbiendo toda su atención.
Una de las cosas por las que Lilypad tiene tan adicta a Bonnie es por la existencia de una plataforma por la que los niños chatean a través de sus Ipads en forma de animales. Las otras niñas, al ver que Bonnie por fin tiene una tablet, la invitan a una fiesta de pijamas y la niña está muy emocionada.
Sin embargo, cuando Bonnie lleva a Jessie y a Perdigón a la fiesta las otras niñas se ríen de ella por seguir jugando con juguetes. No son amigas reales. De modo que la misión de Jessie va a ser encontrarle una amiga a Bonnie con la que conecte de verdad.
En esta película los juguetes tradicionales se relacionan con juguetes más electrónicos y unen sus fuerzas para conectar a dos niñas que siguen utilizando la imaginación para jugar. Estos juguetes más tecnológicos producen mucha nostalgia al espectador, recuerdan a los Tamagotchis o a las bolitas que adivinaban el futuro.
Tanto los juguetes tradicionales como los electrónicos, aunque son muy diferentes, tienen una cosa en común: aman profundamente a los niños. Cuando juegan con ellos sienten una euforia apabullante que se materializa en escenas más especiales en las que los juguetes sienten en sus propias carnes las historias que se inventan los niños; y, por otro lado, tienen un miedo terrible a que los dejen ignorados en un cajón. Jessie tiene una profunda herida de abandono por Emilly, su primera niña, con la que pasaba todas las tardes jugando, pero la dejó cuando creció. Y Jessie les reprocha a estos juguetes modernos con Internet el hecho de que, jugando con ellos, los niños crecen más rápido.
Una escena que me hizo reflexionar fue cuando Bonnie lloró amargamente cuando vio en el chat de Lilypad que las otras niñas se reían de ella por jugar con juguetes. Y es que estos juguetes con pantallas e Internet, que nos tienen tan alienados son los únicos que nos hacen llorar. Estamos enganchados a un invento, que en gran medida, nos hace sufrir.
La pobre Lilypad se siente tan mal por haber herido a Bonnie que ella misma se deja caer en una caja de donaciones. Pero Jessie y los demás juguetes la rescatarán para redimirla y que sea un instrumento que conecte a Bonnie con Blaze, otra niña que sigue jugando utilizando la imaginación.
Así Toy Story nos emociona y enseña, que bien utilizados, los juguetes electrónicos también pueden ser buenos para los niños porque pueden conectarlos con amigos de verdad.


.jpeg)


.jpeg)







.jpeg)
