En esta obra se describe una sociedad en la cual los niños nacen en laboratorios, todo el mundo puede tener relaciones sexuales con quien lo desee y la tristeza se evapora con la ingesta de una sustancia que hace que todo se vea de color de rosa. Aparentemente las personas que viven en este mundo de progreso son muy felices. Sin embargo, Bernard Marx, llevado por su curiosidad, decide observar la vida en una reserva de salvajes, seres que no están civilizados ni siguen las normas sociales. Conocer a uno de esos salvajes es lo que hace que Marx cambie la manera que tiene de percibirse así mismo y a los demás.
La novela de Huxley también ha sido llevada al cine y la televisión. Tanto la película como la miniserie respetan bastante el argumento del libro. Sin embargo, debido a que ambas adaptaciones son de las décadas de los 70 y 80 del siglo XX; años en los que la tecnología audiovisual no estaba tan desarrollada como ahora, los efectos especiales de estos productos dejan bastante que desear resultando ser su apariencia falsa y hasta cómica.
Todo amante de las distopías debe conocer la trama de Un mundo feliz. Junto con Fahrenheit 451 y 1984 se forma una trilogía en la que el futuro se muestra como la antítesis de la cultura y la libertad de expresión, reduciéndose todo a la tecnología, el placer sexual y la telebasura. ¿Acaso no se parece un poco a lo que vivimos hora?