Si buscas en YouTube "armario cápsula", vas a obtener muchísimos resultados. Un montón de youtubers te hablarán de las ventajas de tener poca ropa en el armario que combine muy bien entre sí. Pero la cosa no se queda ahí, también habrá muchos que te digan que cuantas menos cosas tengas en casa mejor, que no necesitas cosméticos, ni un excesivo número de cuentas de correos electrónicos o tarjetas bancarias.
Y ya luego están los que hacen del minimalismo su filosofía de vida. Gente que ha conseguido adelgazar gracias a esta manera de pensar, personas que duermen en el suelo en lugar de una cama para no complicarse la vida o que se hacen rastas para no tener que gastar demasiado en champú.
Aunque, tal y como lo estoy contando, esto parece una cultura de la tacañería, en realidad no es así. Los minimalistas tienen la filosofía de gastar más dinero en menos cosas de más calidad. Además, piensan que es muy importante meditar, centrarse en uno mismo y apartar la tecnología de vez en cuando. También tienen muy presente el cuidado del medioambiente y de lo importante que es simplificar la vida y no el consumir por consumir que está tan de moda en nuestros días. Es la filosofía que va a contracorriente del estilo de vida actual. Lo único que se podría decir que sí que tiene en común con el capitalismo de consumo imperante es el hecho de creer que hay que pensar en uno mismo y en el bienestar propio como prioridad.
Más que el capitalismo de consumo, lo que parece la antítesis del minimalismo es la Navidad. Decoraciones, figuritas, belenes, regalos, consumo y pensar en la familia y en los amigos. Para ellos es la fiesta del consumismo, el estrés y los regalos por compromiso. ¿Son los nuevos Grinch?
En realidad no. Los minimalistas piensan que si de verdad sientes ilusión y le encuentras un sentido a la Navidad, puedes hacer regalos invirtiendo tiempo en las personas a quien quieres. Regalando experiencias, haciéndoles un favor u ofreciendo cosas que de verdad necesiten. Según ellos, tampoco hay que hacer visitas por obligación ni exagerar demasiado con las raciones de comida.