domingo, 28 de junio de 2020

¿Castigo o rehabilitación?

¿Las cárceles están para castigar o para rehabilitar?

Lo cierto, es que muchas veces se critican las cárceles por lo "blandas" que son, a violadores, asesinos y ladrones les dan comida, agua y cama gratis mientras que gente honrada está en la calle.

Sin embargo, no deberíamos fijarnos en las comodidades que los presos tienen sino en los programas que existen para su rehabilitación. Muchos de ellos están basados en la cultura. Se anima a los presos a que dibujen, canten, hagan teatro o fotografía. Y es que la cultura es rehabilitadora.  Un ejemplo, es la cárcel de  Cebú CPDRC en Filipinas. En esta cárcel, nada confortable, pues los internos duermen en hamacas hacinados unos con otros y con escasa limpieza, se introdujo un programa de rehabilitación que consistía en bailar.

Las coreografías se viralizaron en Internet y Netflix sacó el documental "Happy Jail" para contar cómo beneficiaba este programa a los presos, se olvidaban de sus problemas, las dificultades en sus vidas o la adicción a las drogas, y de paso, tocaron el tema de la corrupción en la gestión de la prisión. El programa no se ha seguido manteniendo como castigo para los presos debido a la introducción de drogas en el centro y el uso de teléfonos móviles. Pero estas prácticas ilegales ¿se daban por el baile o por la incompetencia del alcaide, el gobernador de la cárcel y el asesor ? Es injusto que los presos tengan que pagar así y dejar de participar en un programa que les está ayudando.

La cárcel del condado de Clark en Indiana, Estados Unidos,  en la que se filmó el programa "60 días dentro", mucho menos permisiva, no tenía ni un solo programa de rehabilitación, por lo que muchos de los presos reincidían, el castigo no había servido para nada. Estaban en la cárcel, aburridos, sin aprovechar el tiempo y haciendo el vago. En este programa, participantes inocentes se metían en esta cárcel para vivir la experiencia de los presos durante 60 días. Todos estos participantes se quejaban de que no había un solo programa de rehabilitación y los presos no hacían ninguna actividad productiva.