El cineasta letón Gints Zilbalodis se llevó el Óscar a la mejor película de animación con Flow, un mundo que salvar, un largometraje de 83 minutos en el que el mundo en el vive un gatito se inunda súbitamente. Aunque hay casas, objetos, templos, esculturas y barcos los humanos parecen haber desaparecido. Este felino deberá cooperar con otros animales, de las especies más variopintas, para salvarse
Además del misterio que caracteriza a esta cinta y que nos hace plantearnos preguntas como, ¿por qué ha habido una inundación? ¿Qué ha pasado con los humanos?¿por qué hay esculturas de gatos tan grandes?¿qué hacen juntos animales de países tan alejados? ¿por qué el agua viene y va? la mayor seña de identidad del filme es la ausencia de diálogos en lenguaje humano. Los animales hacen los sonidos propios que les caracterizan. Este hecho, les otorga realismo y les hace parecer más humanos, no son simples muñecos que hablan.
Merece la pena ir a ver Flow en el cine ya que está muy bien montada y realizada. Es un placer relajarse viendo los animales, el agua, los edificios y esculturas mientras no se piensa en nada.
Es una película de animación muy madura en la que todas las preguntas están abiertas a interpretación, permitiendo que el espectador sea un personaje más, ya que se sentirá identificado con los animales y con la evolución de cada uno de ellos. Responderá a las preguntas según su historia y percepción de la vida, siendo cualquier respuesta la correcta.
El final también genera mucho debate. ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Los animales se salvan?
También podemos buscarle una moraleja, como que no se puede controlar lo que pasa, pero sí que podemos cambiar para evolucionar y ayudar a nuestros compañeros en el viaje de la vida. Simplemente, tenemos que fluir.
A mí, personalmente, lo que me llama la atención es el título de la película. Flow, un mundo que salvar. Este título nos desvela que la película y sus protagonistas tienen un objetivo. No fluyen simplemente. El objetivo de salvarse.
¿Flow será el nombre de ese mundo?¿Del gato? El gato se puede salvar así mismo, ¿Pero, puede salvar el mundo?
Lo que parece es que la salvación de uno mismo es más fácil de controlar que la salvación de un mundo. Pero, también da la sensación de que el mundo se puede salvar sin que nosotros hagamos nada especial, sin embargo, para salvarnos a nosotros mismos debemos esforzarnos más, fluir, cambiar, evolucionar. Quizá para salvar el mundo, primero haya que salvarnos a nosotros mismos. El mundo se salva solo, pero el gatito para salvarse necesita evolucionar y también la ayuda de sus amigos.