Se puede disfrutar, en el madrileño Teatro Apolo, del musical de Los Miserables estando ya disponibles las entradas hasta el mes de junio. Recomendaría no elegir los tickets del anfiteatro debido a la lejanía del escenario y al barullo del gallinero, aunque el sonido es tan bueno como el de primera fila.
También aconsejaría leer antes el libreto de la obra o, en su defecto, visionar la película protagonizada por Hugh Jackman y Anne Hathaway o echar un vistazo al resumen de Wikipedia ya que la obra del Teatro Apolo es íntegramente cantada, sin diálogos hablados por lo que puede hacerse difícil el seguimiento de la trama.
Si le preguntas a la Inteligencia Artificial te dará un apunte curioso: "Efectivamente, existe una gran confusión popular, a menudo potenciada por la cultura pop, Los Miserables no es la Revolución Francesa de 1789 y tampoco es la Comuna de París de 1871 si no que es un evento que sucedió entre ambos hechos históricos. La novela de Víctor Hugo es la Rebelión de junio de 1832. La escena de las barricadas representa la insurrección de ese año en París. Fue una revuelta republicana fallida contra el rey Luis Felipe I, motivada por la pobreza, la cólera y la muerte del general Lamarque quien era un simpatizante del pueblo. Esta revuelta fracasó y fue brutalmente reprimida."
Así, son miserables, porque son mendigos y desgraciados, se pelean por las migajas con otros pobres olvidando sus principios, y, finalmente, pierden. El sistema es más fuerte.
Pero, aún así, hay luz en la oscuridad. Dos personajes me han conquistado, y en vez de miserables, me parecen admirables.
Uno es el Obispo Myriel, quien acoge al protagonista Jean Valjean tras salir de la cárcel cuando todos le despreciaban. En su desesperación, Valjean roba al obispo y cuando los gendarmes le atrapan, Myriel dice que él le ha regalado los objetos de los que se le acusa el robo y, además, le obsequia con un candelabro para que tenga más ayuda. Así lo perdona y gracias a él Jean Valjean puede llegar a ser alcalde a través de medios honestos.
La otra es Éponine Thénardier, quien está enamorada de Marius Gavroche y mantiene un noviazgo con él. Dando un paseo, la pareja se topa con Cosette y Marius queda prendido de ella. Marius no se corta en mostrar sus sentimientos y pide a Éponine que busque la casa de Cosette, ya que ambas han convivido siendo niñas, para que él pueda acudir a su encuentro. Éponine lleva a Marius hasta la casa de Cosette y ve con sus propios ojos como los amantes se besan. Ella acepta la derrota y lleva una carta de Marius a Cosette, que recoje su padre adoptivo, Jean Valjean. Mientras Cosette está refugiada, Éponine participa en la revuelta, es parte de la Rebelión y es alcanzada por una bala dando su vida por la causa.
Es impresionante la puesta en escena de las barricadas y, sobre todo, resulta sobrecogedora la muerte de otro ser admirable, el niño que canta y se coloca en primera fila para defender la Rebelión.