Lo que más ayuda a atrapar sueño antes de dormir es dejar el móvil bien lejos y ponerse a leer un relato, el capítulo de una novela, un artículo o incluso un libro entero.
Sí, ¿por qué no? hay libros que se pueden leer en menos de una hora, sintéticos, de letra grande, interesantes y bien escritos. Un ejemplo es "Todos deberíamos ser feministas" de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.
A través de anécdotas Chimamanda hace referencia a las desigualdades entre hombres y mujeres de su Nigeria natal. Allí, son tan extremas que no permiten que mujeres entren solas en locales de ocio nocturno y cuando van acompañadas por un hombre, no se les saluda a ellas sino a su acompañante masculino.
Pero, sin embargo, cuando ella habla de sus amigas estadounidenses nos damos cuenta de que aquí en occidente se tienen los mismos estereotipos acerca de las mujeres feministas que en África. Mujeres enfadadas, que no se maquillan ni se depilan y odian a los hombres.
Además, al igual que en África en occidente a las mujeres nos importa mucho lo que opinen de nosotras y por ello sobre analizamos qué decir, cómo vestir y cómo comportarnos. En Estados Unidos no se quejaban del comportamiento de un jefe estricto pero sí del de una jefa estricta.
También es verdad que en Occidente, tal y como sucede en África, los hombres no pueden mostrar sus sentimientos y preocupaciones como lo hacen las mujeres, para que no se les tache de débiles.
Chamamanda concluye en su libro que todos deberíamos ser feministas para ser libres, para que las mujeres podamos sentir enfado y demostrarlo y para que los hombres puedan sentir tristeza y demostrarlo.