Ya está aquí la nueva película del aclamado director de "La Bruja" y "El Faro". Así, el pasado viernes 22 de abril se estrenó en las taquillas españolas "El hombre del norte".
En este largometraje volvemos a ver a la protagonista de "La Bruja" Anya Taylor-Joy y al de "El Faro" Willem Dafoe interpretando a personajes importantes, sin embargo quien realiza una actuación brillante es Alexander Skarsgård. Como se puede comprobar, Robert Eggers es fiel a los actores que han trabajado con él, contando con ellos en diferentes proyectos.
Las películas de Robbert Eggers también se caracterizan por el trabajo de investigación previo que realiza el director con el objetivo de transportar al espectador a la época histórica de cada película. Así en "La Bruja"quiso recrear la Nueva Inglaterra de 1630 haciendo énfasis en la importancia de la religión, en plena lucha entre católicos y protestantes. Visualmente, se inspira en los cuadros de Goya de tal manera que el espectador se siente como si estuviera dentro de una pintura negra. En "El Faro" volvemos a Nueva Inglaterra, aunque esta vez estamos en 1890. En esta ocasión, Eggers investigó poemas de Poe y Lovecraft así como los mitos de Prometeo y Proteo para darle consistencia a la trama. Esta vez, con "El hombre del norte" Eggers nos lleva al siglo X, en la era Vikinga de Escandinavia. El director se ha visto ayudado por académicos y expertos en mitología vikinga y, además, para contar esta epopeya ha recurrido a Hamlet de Shakespeasre, pista que nos da el nombre escogido para el protagonista de la película, Almleth.
Como en las otras películas de Eggers, en este caso el terror se muestra en los detalles, trampantojos y simbolismos. Los animales tienen un papel especial en la tarea de infundir miedo en el espectador. Así, en "La Bruja" el conejo y el macho cabrío nos señalaban que estábamos frente a la bruja y el demonio. En "El Faro" las gaviotas representaban el alma de los marineros fallecidos y devoraban el estómago del protagonista. Finalmente, en "El hombre del norte" el cuervo representa al rey muerto y cuando el Almleth es más sanguinario y violento dice que es un oso-lobo.
La mitología y la religión también son usadas por Eggers para infundir miedo. Así tanto el Dios cristiano de "La Bruja", Tritón en "El Faro" y los dioses vikingos se muestran como severos y castigadores, siendo cada protagonista deboto y temoroso de ellos.
Cada película tiene un conflicto sexual, en "La Bruja" el incesto, en "El Faro" la homosexualidad y en "El hombre del norte" las infidelidades; además, de un conflicto entre una persona que tiene más poder y otra sometida que se ve explotada laboralmente. En "La Bruja" la hija mata a la madre, quien le echa la culpa de las desgracias de la familia y le obliga a hacer todas las tareas domésticas y de cuidado de la granja; en "El Faro" el subordinado mata al jefe que le ridiculiza y le obliga a hacer las tareas más tediosas de mantenimiento y en "El hombre del norte" sobrino contra tío, el cual ha matado a su padre y le tiene como esclavo de sus tierras.
Y en estas tres películas cada protagonista termina sacando a la luz aquello que niegan sobre sí mismos. En "La Bruja" la protagonista es muy religiosa y acaba haciendo un pacto con el diablo para disfrutar de la mantequilla y los vestidos, en "El Faro" el subordinado termina alcoholizándose y matando a su supervisor para ver de cerca la linterna que da la luz al faro y en "El hombre del norte" el protagonista es incapaz de elegir entre la venganza contra sus enemigos o el amor a los suyos. Es el único personaje de las tres películas que evoluciona a mejor, albergando no solo odio sino también amor así como un deseo de llegar al Valhalla, siendo incluidas de nuevo la religión y la salvación como anhelo.