lunes, 4 de enero de 2016

Ángel Rupérez, profesor y escritor de novela erótica


El erotismo es el ingrediente principal de la literatura de hoy y de ayer. De las 50 sombras de Grey de E.L. James y de los Senos de Ramón Gómez de la Serna. Cuando se compra un libro erótico, este con total seguridad terminará siendo forrado debido a la vergüenza que le provoca al lector el hecho de leer semejantes cosas y que los demás lo sepan. Cuando el lector confiesa a un amigo que ha leído un libro erótico, los dos tienden a reírse de forma nerviosa y cuando hablan del escritor piensan que es una persona que tiene el sexo como prioridad. Quizá por eso sorprenda que un profesor  de instituto y de universidad como es Ángel Rupérez haya escrito un libro de la naturaleza de Sensación de vértigo.


La novela está protagonizada por Alejandro, un hombre casado, que cambiará su percepción del amor y de la vida tras un viaje a Italia. Los encuentros sexuales en probadores, hoteles y apartamentos son lo que da un toque picante a esta novela, pero el sexo no es la base del pastel (cosa que sí ocurre ocurre en el best seller de E.L. James). Ángel Rupérez nos sorprende en esta novela con frases como: "Muchas veces lo que pensamos que es felicidad, podría llamarse en realidad seguridad" o "Esos cambios de personalidad en nosotros mismos son como medicinas inesperadas que nos curan de enfermedades que habíamos padecido en el pasado" que demuestran que el fondo de la novela no es tan sexual como filosófico. Es una interesante reflexión del pensamiento sobre uno mismo, la relación en pareja, el control de las circunstancias y, sobre todo, el engaño. La novela está muy bien diseñada y tiene un final impredecible que dejará pensativo al lector.


Entre los proyectos futuros de Ángel Rupérez están un libro de relatos: Las lágrimas necesarias y una novela de título aún incierto que tratará de un crítico de cine al que le invitan a hablar sobre Woody Allen en Nueva York, pero sus planes se verán truncados. Rupérez se está dedicando plenamente a la novela ya que se ha jubilado y ha tenido que abandonar la docencia. Reconoce que recuerda con nostalgia los días como profesor de instituto y echa mucho de menos a sus alumnos.


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