martes, 15 de agosto de 2017

El festival cultural de Edimburgo

Durante el verano, la capital escocesa se convierte en un enorme escenario en el que podemos encontrarnos a poetas, malabaristas, magos, bailarines o cantantes a la vuelta de la esquina.

Desde 1947, este festival lleva 70 años divirtiendo y dando a conocer las diferentes culturas de todo el mundo. Lo cierto es que este gran evento está formado por varios festivales a la vez que versan sobre diferentes temas:
  1. Jazz: Edinburgh Jazz and Blues Festival (14 al 23 de julio de 2017)
  2. Arte: Edinburgh Art Festival, EAF (27 de julio al 27 de agosto de 2017)
  3. Cine: Edinburgh International Film Festival, EIFF (21 de junio al 2 de julio de 2017)
  4. Literatura: Edinburgh International Book Festival, EIBF (12 al 28 de agosto de 2017)
  5. Desfiles, marchas militares y fuegos artificiales: The Royal Edinburgh Military Tattoo (4 al 26 de agosto de 2017)
  6. Minorías étnicas: Mela (2 al 3 de septiembre de 2017)
  7. Teatro, danza y ópera:  
  • El Festival Internacional de Edimburgo, EIF (4 al 28 de agosto de 2017)
  • Edinburgh Festival Fringe, EFF (4 al 28 de agosto de 2017)
Me voy a centrar en los dos festivales de teatro ya que son los más antiguos y son también los que tuvieron lugar justamente en las fechas en las que visité Edimburgo.
El Festival Internacional de Edimburgo tiene una programación muy selectiva y los espectáculos se caracterizan por tener mucho prestigio. Las entradas para acudir a ellos son muy caras y las primeras en agotarse. 

Por el contrario, el Fringe es un festival en el que cualquiera puede participar. Gracias al él, se puede disfrutar de espectáculos gratuitos en medio de la calle. Este festival nació como alternativa al EIF en 1947 y de hecho si traducimos su nombre al castellano encontraremos la palabra "margen, franja". De esa manera, el Fringe recoge a todos aquellos que se quedaron al margen de participar en el EIF.

Yo tuve el placer de disfrutar de dos espectáculos del Fringe en los que los artistas me demostraron que no hay que gastar demasiado dinero para disfrutar de la calidad y del trabajo bien hecho.

El primer espectáculo que vi fue una obra de teatro coreana que trataba temas como el miedo, los espíritus o la muerte y a la vez conseguía matar de risa al espectador. KodKu: The Soul Mate cuenta la historia de una familia tradicional de Corea del Sur que es atormentada por los fantasmas. Introduce elementos del funeral coreano como el Kodku, una estatua de madera que se cree que escolta al alma de la persona muerta durante el paso de la vida a la muerte. El Kodku es un amigo, un compañero y  un guardián que apoya a la persona fallecida en su último día. Esta obra;  en la que los personajes hablan mitad en inglés, mitad en coreano se diferencia de las obras occidentales en el hecho de  dar más importancia a las sensaciones del espectador que a lo que este ve. Los actores usaban los sonidos, el cuerpo y los gestos para transmitir risa, miedo o tristeza; pero el attrezo, la iluminación y los efectos eran pobres y simples.

Por la tarde disfruté de  Concerto a Tempo d'Umore. Este concierto de música clásica no es lo que parece. Los intérpretes y el director se mueven por el escenario, muestran su virtuosismo y hasta piden la participación del público. Interpretan tanto obras clásicas como bandas sonoras de películas introduciéndolas en un divertido juego de mímica.  Establecida en 1989, esta orquesta catalana ha protagonizado unos 3000 conciertos y se ha llevado ovaciones en los 44 países que ha tenido lugar.

No sé como serán los espectáculos del EIF, pero desde luego que los del Fringe no tienen nada que envidiarles.




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