El largometraje Encanto se merece el Óscar a la Mejor Película de Animación por la banda sonora, las animaciones, las voces, la idea, los colores y, por si fuera poco, por otra razón.
En Encanto se nos cuenta la
historia de una familia que ha sido bendecida por un milagro. Todos los Madrigal nacen con un don como la capacidad de
hablar con los animales, la superfuerza, o las visiones del futuro. Sin
embargo, Mirabel no tiene poderes.
Mirabel siente una enorme
decepción consigo misma por este hecho y se esfuerza por ayudar como puede a su
familia. Aún así, la abuela Alma, líder de los Madrigal siempre desaprueba las
acciones de la chica. Aunque Mirabel desea ser como sus hermanas y primos, se da
cuenta de que ellos sienten una enorme responsabilidad debido a las capacidades
que tienen. La abuela nunca está contenta con ellos y quiere que brinden más y más
ayuda al pueblo en el que viven.
Así, podemos observar dos tipos
de presión, la relativa a no tener una capacidad y la asociada a la
responsabilidad que tener esta conlleva. Es un concepto muy interesante y que
los adultos vivimos día a día en el trabajo, y gracias a esta película, los
niños pueden entenderlo de manera fácil y sencilla.
Además, al final, se hace
referencia a que el trabajo en equipo ayuda a mitigar esta doble presión. Y no
solo el trabajo en equipo en la familia o en la oficina, sino también con la
pareja. Si un miembro del equipo comparte su don, ofreciendo su conocimiento al
otro miembro del equipo que no lo tiene, no sentirá tanta responsabilidad ya
que podrá ser ayudado, al igual que el miembro del equipo que no tiene el don
es ayudado porque consigue aprender algo nuevo.
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