jueves, 21 de septiembre de 2023

¿El joven Werther podría haber vivido en nuestros tiempos?

Cuando se publicó, en 1774, la novela "Las penas del joven Werther" fue un auténtico exitazo. Como la película Barbie de la época, los jóvenes se vestían con el atuendo que utilizaba el protagonista,  un frac azul, chaleco y calzones amarillos. Como si Werther fuera un influencer, los jóvenes hablaban como él, usando sus palabras siendo esta novela escrita por el gran Goethe era empleada como manual de cortejo. Hasta los caramelos Werther's Original deben su nombre a esta joya literaria.

Sin embargo, en una época que al contrario de la nuestra no adoraba la imagen sino los sentimientos, el trágico final del joven Werther propició al menos 200 suicidios de personas que quisieron imitar a este personaje. Como consecuencia, este libro acabó prohibiéndose en varios países europeos. Así que por mucho que me escueza el hecho de que los sentimientos no estén de moda prefiero que la gente se maquille, viste, peine, coma, compre y tenga el estilo de vida de Barbie a que se suicide como Werther.

Es curioso que en el siglo XVIII el hombre que admirase una persona tan sangrienta como Napoleón fuese una persona humilde, bonachona, apasionada, de naturaleza irracional, sentimental, inconstante, fatalista, rebelde y crítico. Y ahora el ideal es una persona perfecta, guapa, con objetivos, que no se rinde y, sobre todo, racional. 

Aunque la forma de ser de Werther era muy diferente al ideal actual, él tenía hábitos parecidos a los que tenemos los jóvenes hoy en día. Tal y como hacemos, cuando tenemos un problema, enviando audios contándoles nuestras vivencias a nuestros mejores amigos, él le escribía cartas a su gran amigo Guillermo. Tal y como sucede actualmente, a él le importaba y mucho la opinión de los demás. por ejemplo, cuando le invitaron a irse de una tertulia por no ser de una clase elevadísima se sintió muy ofendido, como si a un influencer le echasen de una fiesta por no tener suficientes seguidores. Y, también, tiene un pensamiento bastante actual al sentir repugnancia por los maridos celosos que no les permiten a sus mujeres tener amigos o que estas se permitan sentir afecto o incluso pasión, porque no es lo mismo sentirla que permitir desencadenarla, con otros hombres.

Si ahora viéramos un influencer tan enamorado de una chica como Wether lo estaba de Charlotte probablemente nos reiríamos de él o diríamos que está obsesionado o que tiene dependencia emocional. La película Barbie, además de tener un buen, aunque bastante trillado, discurso feminista, nos muestra un Ken perdidamente enamorado que en el fondo solo quiere utilizar el patriarcado para conquistar a Barbie. Es el personaje que más se podría parecer a Werther, pero en lugar de alabar ese amor tan fuerte que siente, Barbie lo convence de que deben vivir por separado para ser solo Ken o solo Barbie. Porque ahora no se valora sentir algo tan grande por alguien, sino más bien el ser algo grande sin necesitar a nadie.

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