lunes, 27 de julio de 2026

Un remedio a la explotación animal en el mundo del cine

 En Apocalypse Now se mató a un buey de agua real para que pareciera más realista la escenificación de un ritual local. Para grabar a los famosos leones de Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) se encerraban, sujetaban y se exponían a estos animales a situaciones peligrosas. Hoy lugares que predican bienestar animal, como Fauna y Acción, utilizan animales para trabajar en la industria del cine. ¿Los animales deberían trabajar? ¿Animales cuyo hábitat es la selva deberían estar bajo los focos? Y una vez que han hecho su trabajo, ¿qué hacemos con estos animales? No sobrevivirían de nuevo en su hábitat natural, dependen de los seres humanos para alimentarse.

La Fundación Rainfer Chimpatía lleva 31 años acogiendo a primates usados en el mundo del cine, así como el circo o criaderos ilegales para cuidarlos en cautividad. Les proveen de espacio, seguridad, alimentación, higiene, bienestar y compañeros como ellos, aunque no es lo mismo que estar en libertad, por lo menos no tienen que trabajar ni vivir en malas condiciones.

Primero nos presentaron a los monos capuchinos. Nos contaron que estos animales se despiojan entre sí y eso además de limpiarlos, les produce una sensación de cariño, alivio y unión con sus compañeros. También nos hablaron de que como esta fundación es un centro de rescate y no de cría, ya que lo ideal es que los animales vivan en libertad en su hábitat natural, impiden la reproducción administrándoles la píldora a las hembras de algunas especies y efectuándoles la vasectomía a los machos.


Cuando observamos a los macacos nos contaron que, en ocasiones, los dos ejemplares se evitaban ya que ambos tienen unos caracteres muy diferentes, y comentamos que viviendo en cautividad tienen que aceptar a algún compañero, del que si estuvieran en tu hábitat natural, huirían. 


Y llegamos al gran atractivo de la visita, los chimpancés. Así conocimos a Manuela quien nos saludaba desde lo alto. Esta primate es muy feliz en la Fundación Rainfer y es la delicia de los visitantes. Llegó al santuario a la edad de 23 meses tras haber sido separada de su madre para ser utilizada en una producción audiovisual, pero la rescataron antes de que comenzaran a grabar. 


Sin embargo, su compañero y gran amigo, Guille, no tuvo la misma suerte. Fue rescatado en Canarias. Su dueña lo tenía encerrado en una jaula diminuta y llena de los propios excrementos del animal, hasta tal punto llegaba la suciedad que el pobre chimpancé había perdido un ojo por la infección que tenía. Esta mujer, además, le daba de comer solamente pizzas, hamburguesas y tanta Coca-Cola que cuando llegó a Rainfer no quería probar el agua. Le tuvieron que mezclar el agua con la Coca-Cola e ir disminuyendo poco a poco las dosis del refrescos para que el animal fuera bebiendo más agua. Por todo lo que ha vivido suele ser hostil con los humanos y le cuesta coger confianza.


Finalmente, vimos  a los lémures y orangutanes.


Esta fundación se financia a través de donaciones, visitas y apadrinamiento de los animales, sus costes ascienden a 25.000€ mensuales por aclimatación, instalaciones, nóminas y comida. Hacerles una visita supone ayudar a animales que han sufrido, entre otras cosas, explotación en el mundo del cine. Esperemos que con el uso y la evolución de la Inteligencia Artificial se deje de utilizar a cualquier animal en esta industria, ya que ellos no deberían trabajar.