Cuando me topé con Skam en Movistar+, pensé que era una serie con el mismo
formato que las demás. La trama me gustó, una adolescente que está enfadada con su mejor amiga hace
nuevas amigas. No es una serie tan compleja y oscura como la de Hannah Baker y cuenta
problemas más cotidianos. Es muy
fácil identificarse con cada una de las protagonistas. Además, la serie transmite
mensajes feministas y ensalza un gran valor, la amistad.
Además del argumento, un puntazo que tiene la
serie es el formato. La estructura de los capítulos está compuesta por escenas
y cada escena lleva por título un día de la semana y una hora. Si entras en la
web de Skam España puedes ver estas escenas durante el día y la hora que son
emitidas en la serie y no es necesario esperar al domingo para ver el capítulo
entero. Por si eso fuera poco, en la web hay contenidos adicionales como conversaciones
de whatsapp, vídeos, fotos y hasta los perfiles de Instagram de cada uno de los
personajes. Cosa que crea mucha adicción y provoca que el usuario refresque
varias al día la web en búsqueda de novedades. Esto es un claro ejemplo de transmedialidad bien
hecha.
Hay aspectos en los que Skam debería mejorar, algunas interpretaciones de
las actrices dejan mucho que desear y los capítulos son excesivamente cortos.
Duran alrededor de 20 minutos y cada escena o clip que cuelgan en la web tiene
un tiempo de 3 ó 4 minutos. Además, cada capítulo es, tan sólo, una suma de
todos los clips colgados en la web. Los capítulos deberían tener escenas adicionales para diferenciar
su contenido del de la web y ,de paso, que la audiencia consuma Movistar+.
La primera temporada de Skam terminó el
domingo con un bonito final en el que Eva, la protagonista, celebra su
cumpleaños con su nuevas amigas. Sólo queda esperar a la segunda temporada en la
que otra chica del grupo será la protagonista.
Foto en el Instagram de la protagonista

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