domingo, 12 de septiembre de 2021

Comiendo piedras en un restaurante con estrella

El Restaurante Callizo se encuentra en el corazón de los Pirineos, en Aínsa, un pueblo de la provincia de Huesca. La experiencia gastronómica que se ofrece en este lugar es casi tan impresionante como las vistas que se pueden observar desde sus ventanales.


El menú degustación elegido fue el Piedras, en el que se disfruta de los 25 platos sin obviar ninguno. En el Preludio además de conocer a los chefs y la bodega del restaurante, se prueban platos elaborados con técnicas como la esferificación o el trampantojo. También se combinan sabores, siendo exquisita la mezcla del maki, el huevo de codorniz y el caviar.


Una vez sentados en la mesa, comenzamos con el primer acto. Pasamos por el Río, la Huerta, la Tradición y el Bosque . Hay que reconocer que algunas texturas y sabores son complicados, siendo más amables de comer las verduras y los pescados que las carnes. Impresiona la presentación de las elaboraciones incluyendo elementos como una cabaña o un lugareño de Aínsa.




En el segundo acto se disfruta de un pescado y una carne de coredero esquisitas, pero, sin duda, lo mejor es la degustación de quesos destacando la procesionaria, algodón de azúcar relleno de queso acompañado de una pipeta de vino dulce.




Pero sin ninguna duda, el broche de oro se lo llevan los postres del tercer acto. Una jota aragonesa acompaña a la torre de azúcar de Mediano y un huevo kinder gigante con una sorpresa picante será la guinda del pastel.


Además, al final de las cuatro horas de experiencia, se puede disfrutar de un café en la terraza del Callizo. No es extraño que este restaurante haya conseguido su primera Estrella Michelín este año 2021 y qué mejor que celebrarlo visitando sus cocinas.

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