lunes, 26 de junio de 2023

Dinámicas griegas

La novela Circe de Madeline Miller cuenta la historia de la hechicera Circe; quien, en su exilio en la isla de Ea, se enamora de Odiseo; de una manera diferente. En este libro destacan las hipérboles, "pendientes del tamaño de una manzana", unas descripciones muy cinematográficas, "tras comerse a la tripulación Polifemo eruptaba trocitos de las extremidades de los marineros", así como el intento de dar una visión más feminista, empática y de autosuperación  de la protagonista. Aunque ella, solo termina siendo feliz cuando se ve así misma como una mortal que duerme junto a su marido con quien ha formado a una familia. Madeline Miller también ha escrito La canción de Aquiles y, al igual que hace con Circe, muestra al amante de Aquiles, Patroclo, como un hijo poco querido que es exiliado por un error banal y se enamora de un héroe épico. 

Es un libro muy entretenido y fácil de leer, pero, para mí, su valor no radica en el objetivo de mostrar a Circe como una heroína feminista sino en dar una visión de que hoy en día se siguen observando algunas dinámicas griegas. 




Mientras leía el libro, también vi el documental de Netflix Cuiden a Maya, que documenta la historia de una niña estadounidense con una enfermedad rara que fue arrebatada de sus padres por los servicios sociales alegando un supuesto síndrome Munchausen por poderes. Era impresionante como una madre insistente con el tratamiento de su hija era acusada de estar enfermándola a propósito. Los servicios sociales no permitieron ni siquiera que la madre visitase a su hija y apenas permitían que hablasen por teléfono. La niña deseaba estar en contacto con sus padres. No tenían ni una pizca de compasión, como los dioses griegos que dan más importancia a los valores que a los sentimientos.

Pasando a un tema más alegre, el festival A Summer Story también me transportó a la novela Circe. En el escenario, que tenía la misma forma que el Partenón, un dj invocaba a los truenos, fuegos, aguas y viento como si fuera un dios. Los dioses griegos se quitaban sus ropajes y mostraban sus esculturales cuerpos mientras se aglomeraban y empujaban en los pogos. Además, cuando sonaban determinadas melodías, el público formaba barcos y los remeros sacudían los brazos para llegar a su destino. Los influncers, como los olímpicos, cuchicheaban en su palco mientras disfrutaban de una barra libre gratuita.

Y es que Grecia no solo influía en nuestra cultura del pasado sino también en la del presente. 

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