Estas navidades podemos disfrutar de la copia del Jardín de las Delicias en la madrileña galería Estampa. Lo que llama la atención de estas reproducciones es que no son totalmente fieles al Bosco, sucediéndose elementos contemporáneos como personajes de La Guerra de las Galaxias o el rostro de Marilyn Monroe.
¿Por qué aparecen estos personajes en las copias? El pasado sábado tuve la suerte de poder responder a esta pregunta gracias a la explicación que nos dio su autor, Luis Mayo, de su obra.

Un señor distinguido que hacía llamarse Juan Pájaro acudió a la Academia de Bellas Artes de San Fernando solicitando una autorización que le permitiera copiar el cuadro del Jardín de las Delicias del Prado. Mayo se lo concedió sin pensarlo y Pájaro se sintió ofendido por la facilidad con la que le habían dado el permiso.
A pesar de este desencuentro, Mayo y Pájaro hicieron buenas migas y el copista del Prado le explicó al artista por qué había copiado el encuentro de Adán y Eva de esa manera. Juan Pájaro añadió en el cuadro animales como el rinoceronte o el flamenco atribuyéndoles características masculinas o femeninas, según su opinión.
También aparece una cueva que tiene la forma de una cabeza daliniana, sobre la que Juan Pájaro dijo que Dalí fue quien copió esta idea.
Luis Mayo comentó que Juan Pájaro y él celebraban cenas líquidas, siendo el único alimento el alcohol. Juan Pájaro no deseaba comer nada más. Para demostrar a los visitantes cómo eran estas cenas líquidas, el artista nos ofreció unos graciosos bombones de licor con forma de botella.

Después de una de esas cenas, Pájaro le dijo a Mayo que los personajes de La Guerra de las Galaxias que había plasmado en sus copias, realmente existieron en esa primera época del Jardín de las Delicias, y Hollywood los había usurpado para sus películas. El cine de ficción y fantasía lo copiaba. También decía que el arte provenía del infierno y por eso se encontraba la cara de la Marilyn de Warhol allí.
La amistad entre Luis Mayo y Juan Pájaro se afianzó cuando Mayo copió los cuadros de Pájaro en tamaño pequeño. Tan grande fue el gozo del copista que le nombró su sucesor. Ante tanta alegría Mayo pintó dormido unos cuadros que no recordaba. Fue como si el mismísimo Bosco le hubiera estado guiando.

Tras esto, el copista del Prado cayó muy enfermo. Tanto él como Mayo pensaron que era debido al saturnismo, una enfermedad que contraen los pintores debido al plomo presente en los pigmentos de los colores.
Los síntomas de esta afección son fatiga extrema, dolor abdominal, irritabilidad, insomnio y pérdida de memoria así como fallos renales. El médico de Pájaro dijo que simplemente el copista del Prado había consumido demasiado alcohol. Mayo no le creyó y se enfureció con él.
Para animar al copista, Mayo pintó unos cuadros. Los simpáticas criaturas que aparecieron en los pergaminos consiguieron hacer reír al moribundo Pájaro.

Mayo, también guiado por el Bosco pintó una copia fiel de los cuadros del Prado pero rodeada de un tranquilo paisaje, como si estas pinturas estuvieran en la Montaña Palentina. Y siguiendo con esta inspiración, Mayo pintó un infierno primaveral más amable, en e el que había crecido la hierba. Lo que parecían instrumentos de tortura eran, en realidad, atracciones. El infierno en Mayo.
Pájaro, al borde de la muerte, quiso que le enterraran envuelto en los lienzos de sus cuadros. Mayo no quería que estos se perdieran, por eso, los reprodujo de nuevo, y son los que podemos encontrar en esta exposición. Bosco Y Pájaro se aparecieron en la parte del tríptico perteneciente al infierno, diciendo a Mayo que ese era el lugar reservado para el arte. Pero Mayo prefirió creer que el infierno es un lugar más amable, primaveral, un mes de mayo.
Los visitantes nos quedamos reflexionando sobre esta historia. Sobre si de verdad existió Juan Pájaro o si ciertamente el Bosco fue quien guio a Pájaro para que pintase aquellos cuadros. Yo no me creo demasiado esas historias, pero sí creo que el infierno, por lo menos el de los artistas, es un sitio más primaveral y agradable de lo que creemos como piensa Mayo.
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