Teoría de la belleza es una obra personal escrita en prosa poética por Jana. La autora; a través de textos en los que se puede vislumbrar, escuchar, oler, sentir y saborear el dolor por una herida abierta de depresión y trauma; nos relata cómo el abrazo de Dios le ayuda a seguir adelante y tener esperanza.
La obra, después del glosario de palabras introductorio, consta de tres partes. La primera y más larga relata la herida de la autora. En este tramo también está Dios ya que Jana consigue ver la belleza en la tristeza.
"Tengo una tristeza terrible como la delicadeza de un cristal rajándose, mi tristeza es honda y bella como una rosa que nace entre toda la inmensidad de sus pétalos.
Esta raja delicada siempre vuelve, a veces me pesa todo mi cuerpo, es una sensación indescriptible, parecida a la de una caída, como cuando subes una noria y de golpe bajas hacia el suelo, así es cómo lo siento, una sacudida en mi pecho y mi corazón cayendo bruscamente.
Mi dolor está ubicado en mi pecho, para ser exactos en el derecho, y es como un pez que se sacude. Mi cuerpo siendo agua, el efecto del aleteo de un pez estancado hace que me sienta revolcada, casi siempre empieza por la garganta y luego un suspiro y un eco en el estómago, entonces ese pez va subiendo hacia mi garganta y me ahoga, casi siempre se manifiesta con un toque suave que va subiendo intensamente hasta que yo no puedo más, para y se va suave."
En la segunda parte, Jana se se encuentra con el Hessed, el amor leal y misericordioso de Dios que la salva. Siente una euforia indescriptible superando el dolor por sus heridas.
"Esbozo palabras;
una borrasca profunda se mezcla en mi aliento.
Tirito de amor; tirito en noviembre.
Todo se desvanece,
y el cielo, con su anzuelo, va pescando pequeños fragmentos desde mi garganta al firmamento.
Pequeñas estrellas heladas absorben la tristeza.
Todo evoca una melodía conquistada por un Señor eterno de misericordia.
Luz y dolor;
vastedad y abrigo;
así eres, Hessed mío,
una tierra fecunda,
asilo para mi cuerpo, y una dulzura casi imposible y escondida que se vierte sobre mi rostro.
Tanto amor y amores ocultos tienes."
Y llegamos a la tercera parte, para mí la más interesante, titulada: "Síntesis conclusión eternidad metida entre los abrazos". Jana ya ha sido rescatada y ahora sigue adelante. Su pasado a veces la atormenta aunque ya no de manera tan fuerte como al principio. Y recuerda la alegría del Hessed, pero de manera más atenuada. Todo se estabiliza y ella carga con la cruz de su dolor donde encuentra belleza.
"Nostalgia vestida de oro,
como un destierro cansado de sol.
Así fue el eco: apaciguando.
Perfumes derretidos y rotos;
se fragmenta la profundidad de la vida,
un soplo contra el Señor
que quiso todas las mañanas llorar sobre el hueso."
"Un par de risas se fueron a los abismos del dolor.
Se rinden las vírgenes; Jerusalén fue serenidad, tibieza, despedidas, flujo helado.
La madera tocada en silencio: la creación."
¿Cuál será la herida de Jana? Quizá no sentirse suficiente. En los únicos versos en los que se puede deducir algo son en los siguientes:
"Si fuera un vino, podría rociar sobre los labios a algún hombre sediento o a alguna mujer, alzando sobre mí una victoria.
Si pudiera contenerme sobre una copa,
pudiera ser el motivo de una boda, la promesa, una sorpresa, la alegría y el jolgorio de la gente. Pudiera celebrar la alegría infinita sobre el manjar. Si pudiera ser vino, Señor, pudiera ser evocada a tu sangre, ser parte de una copa dorada alzada sobre las manos en un rito solemne, conjurada por un sacerdote y consagrarme mediante la ebriedad del carmesí, una gota fresca y espesa de sangre sagrada."
Este es mi poema preferido. Jana busca la transformación de ella misma por parte de Dios. "Ojalá ser vino para convertirme por ti en tu sangre sagrada." Pero, aunque ella no se da cuenta, Dios ya la ha transformado. Ella ya es ese vino. Dios ha hecho que su tristeza se convierta en belleza al igual que el vino se convierte en sangre sagrada.
