miércoles, 20 de enero de 2016

Vuelta a la adolescencia


Una característica que se busca en la alta cocina es que las preparaciones culinarias transporten al comensal a un espacio o a un tiempo determinado. Cuando un plato consigue que quien lo coma se sienta en un paraíso exótico o rememore aspectos de su infancia, obtiene un gran prestigio. Esa sensación que persiguen los restaurantes que aspiran a conseguir una estrella Michelin, se experimenta con Nick de Inma Chacón.

La novela de esta doctora en Ciencias de la Información se define como "una historia de redes y mentiras"en la que se cuenta como una niña de doce años crea un perfil falso en Facebook para enamorar a un chico. Tanto el contenido como el estilo del libro consiguen transportar al lector a aquella época en la que estaba de moda pasarse canciones de unos teléfonos móviles a otros, llevar un mp3 a todos lados, escribir sms llenos de abreviaturas y faltas de ortografía o utilizar palabras como "pipas". Está claro que este libro solo va a tener más impacto en aquellos lectores que hayan sido adolescentes justo en esa época y llenará de recuerdos sus mentes. 

No es difícil identificarse con la torpe protagonista, con las cosas que le suceden y con lo preocupada que está por problemas que años después le parecerán insignificantes. Es un personaje que puede hacer reír, enfadarse o llorar al mismo tiempo. Sin embargo, a veces la novela puede resultar predecible o puede cansar al lector debido a la multitud de abreviaturas y expresiones coloquiales que se utilizan, pero que a su vez son muy necesarias para el viaje hacia la adolescencia.

A simple vista no parece que el libro tenga otro objetivo que el de disuadir a los adolescentes de utilizar mal Internet, pero cuando el lector se va introduciendo en la historia se da cuenta que la aparición de la red tiene un papel mucho menor que la verdadera protagonista de la historia, la adolescencia.

lunes, 4 de enero de 2016

Ángel Rupérez, profesor y escritor de novela erótica


El erotismo es el ingrediente principal de la literatura de hoy y de ayer. De las 50 sombras de Grey de E.L. James y de los Senos de Ramón Gómez de la Serna. Cuando se compra un libro erótico, este con total seguridad terminará siendo forrado debido a la vergüenza que le provoca al lector el hecho de leer semejantes cosas y que los demás lo sepan. Cuando el lector confiesa a un amigo que ha leído un libro erótico, los dos tienden a reírse de forma nerviosa y cuando hablan del escritor piensan que es una persona que tiene el sexo como prioridad. Quizá por eso sorprenda que un profesor  de instituto y de universidad como es Ángel Rupérez haya escrito un libro de la naturaleza de Sensación de vértigo.


La novela está protagonizada por Alejandro, un hombre casado, que cambiará su percepción del amor y de la vida tras un viaje a Italia. Los encuentros sexuales en probadores, hoteles y apartamentos son lo que da un toque picante a esta novela, pero el sexo no es la base del pastel (cosa que sí ocurre ocurre en el best seller de E.L. James). Ángel Rupérez nos sorprende en esta novela con frases como: "Muchas veces lo que pensamos que es felicidad, podría llamarse en realidad seguridad" o "Esos cambios de personalidad en nosotros mismos son como medicinas inesperadas que nos curan de enfermedades que habíamos padecido en el pasado" que demuestran que el fondo de la novela no es tan sexual como filosófico. Es una interesante reflexión del pensamiento sobre uno mismo, la relación en pareja, el control de las circunstancias y, sobre todo, el engaño. La novela está muy bien diseñada y tiene un final impredecible que dejará pensativo al lector.


Entre los proyectos futuros de Ángel Rupérez están un libro de relatos: Las lágrimas necesarias y una novela de título aún incierto que tratará de un crítico de cine al que le invitan a hablar sobre Woody Allen en Nueva York, pero sus planes se verán truncados. Rupérez se está dedicando plenamente a la novela ya que se ha jubilado y ha tenido que abandonar la docencia. Reconoce que recuerda con nostalgia los días como profesor de instituto y echa mucho de menos a sus alumnos.


viernes, 25 de diciembre de 2015

¿Tienes hambre?


Seguro que tienes mucha hambre, además ahora ha empezado la Navidad y vemos dulces por todas partes. Adorables figuritas de mazapán, polvorones que se deshacen en la boca o el roscón de reyes que no solo obsequia con su sabor sino también con una sorpresa. No nos podemos olvidar del turrón, su apariencia es de un ladrillo, pero en cuanto lo muerdes te inunda el chocolate. El chocolate se abre paso en el paladar, la lengua, hasta llegar a la garganta dejando a su paso una sensación que no te dejará indiferente.

Este blog puede parecer un blog de cocina, como el turrón parecía ser un ladrillo, pero realmente no lo es. Este blog tratará sobre cultura, pero no solo se hablará de cuadros, libros y esculturas, sino también nos adentraremos en el mundo de la cultura urbana. Graffitis, tatuajes o tribus urbanas compondrán lo que he llamado cultura popular, que como el pueblo es la base de nuestro pastel, el bizcocho. La  cultura de masas: los grupos del momento, best sellers, teorías de la conspiración o programas de televisión serán la cobertura, esencial en nuestro pastel aunque puede llegar a ser algo empalagosa. Finalmente tenemos la alta cultura: la guinda del pastel. ¿Qué es la alta cultura? La verdad es que no se sabe muy bien, los autores de la escuela de Frankfurt defendían que había desaparecido con la llegada de la cultura de masas. Pero es cierto que hay una cultura que no conoce mucha gente, una cultura compleja de entender y que por muchos es calificada como elitista. Quizá no acierte con lo qué es la alta cultura, pero me gustaría dar mi visión particular sobre ella.

Si tienes hambre y, no solo de comida, no dudes en adentrarte en este proyecto creativo que saciara el hambre de tu hemisferio izquierdo cerebral. Si crees que estoy muy equivocada en mi percepción sobre la cultura no dudes en criticarme haciendo un comentario ya que para aprender a cocinar bien nuestras ideas necesitamos las críticas. Y si te gusta mi pastel no dudes en dar me gusta y seguirme. 
Gracias por leer y saborear. ¡Feliz Navidad!