miércoles, 14 de octubre de 2020

Miguel de la Quadra-Salcedo y la ruta Quetzal

Que mejor que celebrar el hecho de que el 12 de Octubre haya sido el Día de la Hispanidad que visitando el Museo de América. Es muy recomendable ver la colección permanente, pero no hay que olvidar las exposiciones temporales y hasta el 1 de noviembre podemos revivir las aventuras de Miguel de la Quadra-Salcedo. 


A de la Queadra-Salcedo el interés por América le venía de familia, su ilustre pariente Juan Francisco de la Bodega y Quadra participó en las expediciones a Costa Noroeste, levantando planos de costas  aún desconocidas para los europeos. Al igual que de la Quadra-Salcedo, Bodega y Quadra también escribía en un cuaderno de campo las curiosidades que aprendía sobre los indígenas.


Sin embargo, de la Quadra-Salcedo no pensó desde un principio en explorar las selvas del Amazonas, pero esa oportunidad le tenía que llegar. Él era muy aficionado al deporte, de niño deseaba imitar  al Discobolo de Mirón, por lo que en sus años  de  estudiante en la Universidad Politécnica de Madrid practicó batió el récord de España  en halterofilia y fue campeón en su categoría de lucha grecorromana.  Finalmente, se decantó por el atletismo  obteniendo grandes méritos, sobre todo, en el lanzamiento de jabalina. Por sus logros, Miguel fue seleccionado para participar en los Juegos Olímpicos de Melbourne (1956) y Roma (1960). No pudo acudir a Melbourne al retirar España su participación, pero fue compensado con una beca en la Universidad de Puerto Rico. Cumplía así el sueño de viajar a América que albergaba desde sus años escolares.


De esta manera, Miguel de la Quadra-Salcedo pudo viajar a América con la misión de dar a conocer a los pueblos de este continente las bondades del deporte. Sin embargo, Miguel de la Quadra-Salcedo acabó por sucumbir a los encantos del Amazona, sus gentes, sus ceremonias, rituales y costumbres prefiriendo documentar lo que allí ocurría.


De este modo, descubrió su verdadera vocación, la de reportero. Se dedicó a documentar lo que ocurría en todo el mundo, sin preocuparse del riesgo de acudir a países en guerra o terrenos inhóspitos. Al final de su vida, quiso transmitir su pasión por las culturas indígenas, la historia y la documentación organizando un viaje para más de 200 jóvenes de 16 años procedentes de diversos lugares de todo el mundo, la ruta Quetzal.

De esta manera, se organizaron 31 expediciones anuales entre los años 1979 y 2016. Los jóvenes candidatos debían presentar un trabajo para ser seleccionados en una aventura que cambiaría sus vidas. De verdad que las cambiaría, porque esta iniciativa tan bonita también era una red de contactos a futuro. No hay que olvidar que el banco BBVA financiaba las expediciones, por lo que muchos de los adolescentes participantes eran hijos de banqueros, o de profesores universitarios que también se implicaban en la ruta, debido a la corrección de los trabajos. Todo se queda en familia, como pasó con de la Quadra-Salcedo y con Bodega y Quadra. Y como pasó con de la Quadra-Salcedo, que prefirió documentar a transmitir las bondades del deporte a los pueblos indígenas, estos niños de 16-17 años solo disfrutan del viaje, y no aportan demasiado a estos pueblos. De la Quadra-Salcedo fue muy generoso al organizar un proyecto que permitiera disfrutar de la cultura, pero podría haber sido más generoso motivando a los jóvenes a aportar a la sociedad, organizando, por ejemplo,  un voluntariado.

martes, 22 de septiembre de 2020

El debate entre meritocracia y herencia presente en la serie 3%

La serie de ciencia ficción 3% es uno de los primeros proyectos producidos por Netflix en Brasil,  y aunque no esté en las tendencias de "los más vistos" en la plataforma ni tenga demasiadas críticas, es una producción digna de reconocimiento. No solo porque la estética de la serie es maravillosa, los personajes impresionantes y la banda sonora espectacular sino por la profundidad del argumento y por el debate que hay detrás. 

El argumento se desarrolla en un futuro distópico caracterizado por la existencia de un mundo dividido entre la riqueza y la pobreza. Así, el 97% de la población vive en El Continente, donde no hay apenas para comer mientras que el 3% restante vive en Mar Alto, un lugar paradisiaco en donde sobra la comida y las comodidades. A través de un durísimo proceso de selección que se celebra cada año, los jóvenes de 20 años tienen la oportunidad de pasar al Mar Alto. 

Así, se describe una sociedad  aparentemente ideal y justa en la que solo los que lo merecen serán los que gozarán del progreso y contribuirán a que Mar Alto mejore más cada año.  Como los recursos son escasos, solo unos pocos pueden gozar de una vida digna. Los descendientes de estos elegidos también tendrán que pasar por este proceso ya que en este mundo no hay nada más injusto que la herencia,  ya que les parece repugnante que alguien tenga más derechos simplemente por ser hijo de otra persona. 

¿Pero realmente El Proceso es justo? Muchas de las pruebas son juegos de azar, velocidad, deducción o habilidad, en los que se eliminan a aspirantes muy válidos pero que, simplemente, están nerviosos. Además de que muchas de estas pruebas dependen de la suerte, algo que defienden como lo más justo porque "si lanzas una moneda al aire son las mismas probabilidades las de obtener cara que las de conseguir cruz". 

Lo que es realmente injusto es que en lugar de intentar repartir los recursos o hacerlos aumentar de alguna manera, se decida que algunas personas no pueden gozar de ellos porque son inválidos. Aún así, solo hay una cosa que hace que el sistema de tambaleé, y es eso a lo que se oponen rotundamente, la herencia. En El Continente hay familias que son conocidas porque siempre pasan El Proceso. Bueno, o casi siempre. El problema es que las veces que no ocurre, las familias se frustran por estar separadas y cuestionan la efectividad de este sistema. 

Y es que quizá te preocupes más por repartir los recursos si tu hijo está al otro lado. De este modo, gracias a esta serie podemos comprender que ni la meritocracia es tan justa ni la herencia tan injusta. 

domingo, 16 de agosto de 2020

Un jardín dentro de otro jardín

Una de las primeras exposiciones a las que merece la pena acercarse en esta nueva normalidad es a la de Petrit Halilaj en el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid. Se puede visitar desde el 16 de julio de 2020 hasta el 28 de febrero de 2021.

El lugar en el que se expone esta muestra no puede ser más adecuado. Estamos en un jardín dentro de otro jardín. El visitante se siente como un pequeño animal mientras pasea entre las flores gigantescas. Un cuervo lo mira. 


La elección de este espacio no ha sido arbitraria. A partir del lugar, Petrit Halilaj hizo su obra."Este es un lugar increíble, pero bastante difícil para trabajar. Me gustan mucho los lugares altos y poder jugar con los equilibrios entre el espacio y la obra”, declara el propio artista. “Yo veo el Palacio de Cristal como una plaza abierta donde la gente está invitada a transitar libremente. Me gusta concebir mis exposiciones como espacios públicos”. De este modo, para crear este ambiente de tránsito se han abierto varias ventanas del Palacio e instalado estructuras y comederos que atraigan a las aves y demás insectos que habitan el Parque del Retiro.

Halilaj ha puesto un largo nombre al conjunto de sus obras: A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados. Es cómico que se hable de olores en un lugar en el que los visitantes deben portar mascarilla, pero no nos quedemos con eso ya que este título tiene mucha relación con la biografía del artista.

Petrit Halilaj nació en la República del Kosovo en 1986. Esta como otras de sus obras apelan a la paz y a  la libertad que ansiaba en su infancia debido a su condición refugiado. El cuervo blanco simboliza la diversidad y la resistencia a cambiar para ser aceptado que Halilaj tiene tan presentes debido a la presión de amigos y familiares, así como de la sociedad kosovar, por su homosexualidad. Y es que este artista tiene una relación con el español Álvaro Urbano, con quien ha colaborado en esta exposición.


martes, 21 de julio de 2020

Temas recurrentes en las novelas gráficas para chicas

Me declaro fan incondicional de este tipo de cómics. Muestran cómo es la sociedad actual de forma atractiva y graciosa. Emanuelle Martínez, las hermanas Córcoles o  Ana Ocina llenan las librerías con sus dibujos y anécdotas autobiográficas.

Las protagonistas de sus novelas son chicas de una edad comprendida entre los 20 y los 30 años, amantes del consumo, los viajes y oprimidas por los cánones de belleza. Cuando están solteras muestran sus peripecias conociendo a chicos que no buscan nada serio, mientras están en pareja son las que se encargan de organizar su propia vida y la de su novio; da la casualidad de que todas son hetrosexuales, sufren intentando compaginar el orden en la casa y en el trabajo además de que les agobia la idea de tener hijos.

Retratan una sociedad superficial. Quizá por vender, nunca se meten en temas políticos, artísticos,  religiosos o filosóficos. Todo es belleza, moda y consumo. Pero hay un factor que las hace más interesantes. Sí que buscan ordenar y clasificar para conseguir que su pequeño mundo sea más fácil de entender. Moderna de Pueblo ha hecho una lista con los tipos de capullos, Las Rayadas un top 5 de las mejores técnicas de masturbación femenina y Ana Ocina explica las diferencias entre ligar a los 20 y a los 30. Cuando toca hablar de sexo, entra la profundidad, quizá porque uno de los mayores logros del siglo XXI sea la liberación sexual de las mujeres.

La francesa Emanuelle Martínez no se ha esforzado en elaborar clasificaciones como estas en su última novela, Ajo y Agua, pero sí que ha hecho un avance dibujando viñetas que tienen que ver con la preocupación de la salud de nuestro planeta. Otro tema que está muy de moda y que en nuestra sociedad consumista se soluciona comprando cosas que se han elaborado de la forma menos perjudicial para el medio ambiente.


domingo, 28 de junio de 2020

¿Castigo o rehabilitación?

¿Las cárceles están para castigar o para rehabilitar?

Lo cierto, es que muchas veces se critican las cárceles por lo "blandas" que son, a violadores, asesinos y ladrones les dan comida, agua y cama gratis mientras que gente honrada está en la calle.

Sin embargo, no deberíamos fijarnos en las comodidades que los presos tienen sino en los programas que existen para su rehabilitación. Muchos de ellos están basados en la cultura. Se anima a los presos a que dibujen, canten, hagan teatro o fotografía. Y es que la cultura es rehabilitadora.  Un ejemplo, es la cárcel de  Cebú CPDRC en Filipinas. En esta cárcel, nada confortable, pues los internos duermen en hamacas hacinados unos con otros y con escasa limpieza, se introdujo un programa de rehabilitación que consistía en bailar.

Las coreografías se viralizaron en Internet y Netflix sacó el documental "Happy Jail" para contar cómo beneficiaba este programa a los presos, se olvidaban de sus problemas, las dificultades en sus vidas o la adicción a las drogas, y de paso, tocaron el tema de la corrupción en la gestión de la prisión. El programa no se ha seguido manteniendo como castigo para los presos debido a la introducción de drogas en el centro y el uso de teléfonos móviles. Pero estas prácticas ilegales ¿se daban por el baile o por la incompetencia del alcaide, el gobernador de la cárcel y el asesor ? Es injusto que los presos tengan que pagar así y dejar de participar en un programa que les está ayudando.

La cárcel del condado de Clark en Indiana, Estados Unidos,  en la que se filmó el programa "60 días dentro", mucho menos permisiva, no tenía ni un solo programa de rehabilitación, por lo que muchos de los presos reincidían, el castigo no había servido para nada. Estaban en la cárcel, aburridos, sin aprovechar el tiempo y haciendo el vago. En este programa, participantes inocentes se metían en esta cárcel para vivir la experiencia de los presos durante 60 días. Todos estos participantes se quejaban de que no había un solo programa de rehabilitación y los presos no hacían ninguna actividad productiva.

domingo, 24 de mayo de 2020

Unorthodox: choque de culturas

Desde que se estrenó el 26 de marzo de 2020, esta miniserie germano-estaunidense lanzada por Netflix no ha parado de causar sensación. Cuenta la historia de Esty, una joven judía jasídica que vive en un barrio de Brooklyn y a la que obligan a casarse con un chico al que apenas conoce. Las estrictas normas de la comunidad, la presión familiar por quedarse embarazada y las continuas prohibiciones la impulsan a escapar a Berlín. Allí, conocerá a un grupo de chicos con los que podrá compartir su talento musical, sin embargo, su familia judía se empeñará en buscarla y traerla de  vuelta a Williamsburg.

La serie está inspirada en la novela homónima de Deborah Fieldman. La autora colaboró con la directora del proyecto, y aunque existen muchas diferencias con respecto a la autobiografía de Fieldman, Unorthodox consigue plasmar esas sensaciones de presión y falta de libertad tan presentes en el libro.

Tanto en el libro como en la miniserie, la protagonista encuentra una vía de escape una actividad creativa. Mientras que Esty se refugia en la música, Deborah lo hace escribiendo. Llama la atención que una cultura quiera reprimir actividades, que lejos de perjudicarla la enriquecerían. Si los judíos jasídicos en lugar de prohibir a las mujeres cantar, tocar el piano o escribir, les dejaran hacerlo, la gente no les conocería por la opresión de su cultura sino por el mérito de famosas pianistas, cantantes o escritoras de gran talento.

Podrían comunicar su historia, sus canciones o su forma de vida a gente que no les conociera a través de estas expresiones artísticas. Compartirían sus fiestas, su gastronomía o su forma de vestir haciendo del planeta un lugar más cultural y tolerante, pero parece que prefieren vivir escondidos, sin compartir nada de su mundo.

martes, 14 de abril de 2020

Echar una mano

Seguir confinados no es fácil, pero es necesario que cada uno ponga su granito de arena. Lo estamos haciendo muy bien. La película Contagio estrenada en 2011 y dirigida por  Steven Soderbergh, muestra como una pandemia merma la población y no se comportan tan bien como nosotros.

La situación en el largometraje es dramáticamente peor a la que vivimos ahora, el virus es mucho más dañino y mortal, se contagia más rápido y, lo que de verdad marca la diferencia, la sociedad entra en pánico y hay un sentimiento de egoísmo imperante en el filme. Ciudades destrozadas, sucias, comercios saqueados, robos, caos. Los sanitarios en huelga, el presidente escondido, nadie coopera. Lo único que les salva es la ciencia.

Quizá esté resultando más difícil encontrar la vacuna del COVID-19 que la del virus de Contagio, pero la situación está siendo menos dramática ya que todos estamos poniendo de nuestra parte. Los profesionales de la salud estando en primera línea de batalla, los cajeros en los supermercados, los agricultores y ganaderos en las granjas, los encargados de recoger la basura manteniendo las ciudades limpias, aunque parezca que la economía se ralentiza, nuestro país sigue en marcha.

Por supuesto que las industrias culturales también están al pie del cañón. La empresa Exit Room Escape ha creado un escaperoom virtual totalmente gratuito. Quien lo desee podrá resolver una serie de enigmas desde casa para conseguir una suculenta recompensa que valdrá millones en futuro. Además, la temática del escaperoom está estrictamente relacionado con lo que vivimos en la actualidad.

No hay excusas. #Quédateencasa.