Este conjunto de edificios se compone de tres basílicas, una inferior, otra superior y una última subterránea.
La basílica inferior: Basílica del Rosario de Lourdes fue completada en 1899 y diseñada por el arquitecto Leopold Hardy. Muy influenciada por la arquitectura bizantina, destacan las quince capillas laterales más pequeñas que representan los quince misterios tradicionales del Rosario. Cada capilla consta de un gran mosaico, con muchos detalles dorados, con una imagen central que representa el tema del Misterio y una inscripción en latín. Es especialmente hermoso el Misterio Gozoso de la visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel. También destaca la majestuosidad del Misterio Glorioso de la coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado.
A la cripta se accede por un pasillo cuya entrada está presidida por una gran estatua de bronce de San Pedro. Las paredes del pasillo y de la nave están revestidas de pequeñas placas de mármol donadas en agradecimiento a los favores espirituales recibidos. También destacan las vidrieras que representan la vida de María.
La más controversial es la capilla subterránea. Dedicada a Pío X y diseñada por Pierre Vago, este enorme túnel subterráneo de hormigón de estilo brutalista puede albergar 25.000 fieles y se construyó ante la masiva afluencia de los peregrinos por el 100 aniversario de las apariciones.
Lo más bonito de este recorrido es que sea el resultado de lo que le pasó a una niña. Bernardette Soubirous, nacida en 1844, vivía con su familia en el molino de Boly. Tras años de miseria, la humilde familia tuvo que refugiarse en una celda de una antigua prisión de Lourdes cedida por su propietario. Los Soubirous eran conocidos como "los que viven en el calabozo". A causa de la desnutrición y el lamentable estado del lugar en el que vivía, la salud de Bernardette era extremadamente delicada. Contrajo cólera y asma.
El 11 de febrero de 1858 la pobre Bernardette había ido a recoger leña en la guarida de los cerdos. Esta era la gruta. En la abertura de una roca Bernardette vio a una joven. La niña se restregó los ojos, pero, de nuevo, vio a la joven que le sonreía y le hacía señas para que se acercara. La mujer vestía una túnica blanca con un velo que le cubría la cabeza y llegaba a los pies, sobre cada uno de los cuales tenía una rosa amarilla, del mismo color de las cuentas de su rosario. Era la Virgen María. Juntas rezaron el rosario. No hablaron hasta la tercera aparición, en la que la niña le preguntó el nombre a la joven. La Señora no se lo dijo de momento y le propuso una cita diaria durante quince días. La Señora y Bernardette se hablaron en confidencia mientras que las autoridades acusaban a la niña de perturbar el orden público y amenazaban con enviarla a la cárcel. La niña siempre tuvo una actitud calmada en los interrogatorios y nunca cambió su historia. La aparición más polémica fue la novena, la que hizo brotar el manantial. Siguiendo las indicaciones de la Señora, Bernardette cavó en el sueño y buscó beber donde solo había fango, al cuarto intento bebió unas gotitas de agua más claras. Los asistentes de la aparición acusaron a Bernardette de loca, pero poco después un manantial brotó de donde la niña había cavado.
Bernardette pidió al párroco Peyramale construir una capilla para que se viniese en peregrinación tal y como le había pedido la Señora. El párroco le preguntó a la niña en honor a quién sería esa capilla, y fue cuando la Virgen se lo reveló a Bernardette en la decimosexta aparición: a la Inmaculada Concepción.
Fueron estas palabras las que hicieron que creyeran a la niña, ya que ella, no podía conocer estos términos.






No hay comentarios:
Publicar un comentario