miércoles, 18 de mayo de 2016

Top 5: Performances

Según la definición de la RAE una performance es una actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador.
Podría decirse que son una mezcla entre las artes dramáticas y las artes plásticas. Lo interesante de las performances es que generan cierta incomodidad al espectador debido a que intentan romper normas sociales. Una performance es como comerse primero el postre y luego pasar al primer plato. Si por algo se caracterizan las performances es por no cumplir esa dimensión pragmática o social y por ello ser políticamente incorrectas. 
En este top se van a analizar algunas performances y explicar su incorrección. Se irá avanzando en el top hasta llegar a la más políticamente incorrecta.

5. Nieves Correa: una posible biografía del mes de diciembre.
Nieves Correa se define como una artista con los pies en la tierra. Según ella sus performances destacan por ser cotidianas y evitar lo grandilocuente.
No hay nada más cotidiano que pelar unas manzanas en el mes de diciembre. Lo que no es tan cotidiano es hacerlo repetidamente hasta destrozar las manzanas y con una bolsa en la cabeza. Correa expresa de esta manera lo repetitiva que es la sociedad, en la que se realizan actividades repetitivamente sin ver a dónde van a llevar y qué efectos van a tener.



4. Bankia, pulmones y branquias (bulerías)
Es interesante ponerse en el papel del espectador en esta performance. Imagina que estás esperando en la cola del Bankia para hacer una gestión bancaria y aparecen unas bailaoras de flamenco.
Con esta interpretación además de romper la norma social de cómo se debe actuar en un banco, se denuncian las acciones de Bankia. Se podría decir que es una performance por y para el obrero.


3. Snuff Puppets: everybody, giant human puppet
Más que una performance esta actuación es un espectáculo de marionetas, pero sí que cumple la definición de ser una actividad artística que tiene por objetivo la improvisación y sobre todo el contacto directo con el espectador.
Esta performance australiana va dirigida a niños y tiene como objetivo enseñarles el funcionamiento del cuerpo humano. A pesar de esa función educativa la manera de representarlo no es políticamente correcta. La protagonista de la obra es una marioneta que representa a una mujer calva y desnuda a la que le cae un ladrillo en la cabeza y acto seguido da a luz a su hijo. Poco a poco varias partes de su cuerpo se separan de ella y explican sus funciones interactuando con la protagonista y con el público que muchas veces se ve  impregnado de fluidos corporales.


2. Marina Abramovic 
La mención de esta artista en este top es obligatoria. Marina Abramovic es una artista serbia que se define así misma como "la abuela del arte de la performance". Su arte tiene como objetivos explorar la relación del artista con la audiencia, los límites del cuerpo y las posibilidades de la mente.
Se ha atrevido a desnudarse, exponerse ante el público y hasta infringirse dolor como podemos observar en esta recopilación de performances.

  

1. Milo Moire: plop egg
Milo Moire completamente desnuda expulsa de su vagina huevos rellenos de pintura acrílica con los que acaba obteniendo un cuadro abstracto. Esta artista suiza da como justificación de su obra el uso de la fuente de la feminidad para crear arte. 
Esta artista tiene como uno de sus temas preferidos el tabú de mezclar arte y pornografía. Es una mujer valiente que defiende que el arte no tiene límites y que para ella el único límite es la muerte.


Así acabamos un viaje por los límites de la incorrección. ¿Pero qué es lo políticamente correcto? Estos artistas no ofenden a grupos étnicos, sociales o religiosos, solo pretenden expresarse de una manera diferente con el objetivo de abrir la mente del espectador.

lunes, 28 de marzo de 2016

Visita a la casa del realismo madrileño

Ya está aquí la exposición que anunciaba Julio López Hernández, Realistas de Madrid. Las obras de los artistas Antonio López García, María Moreno, Julio y Francisco López Hernández, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Amalia Avia se podrán ver en el museo Thyssen hasta el 22 de mayo de 2016.

Estos siete artistas, cuatro mujeres y tres hombres, habían nacido poco antes de la Guerra Civil y se conocieron en los años cincuenta. Los hermanos Julio y Francisco conocieron a Antonio gracias a que les colocaron juntos en la  Escuela de Bellas Artes de San Fernando debido a sus apellidos. Julio se casará con Esperanza, Francisco con Isabel y Antonio con María. Amalia se casó con un amigo de ellos que pintaba abstracto, Lucio Muñoz.  Una beca que consistía en un viaje a Roma les permitió descubrir, a parte del arte italiano del siglo XX, los frescos del Renacimiento y sobre todo la pintura de la Antigüedad. Este viaje fue inspirador, pero sobre todo tuvo influencias en su arte el cine neorrealista, o la novela El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio. Además la moda del arte abstracto actuó como un estímulo para que pudieran reivindicar el realismo.

Adentrarse en esta exposición es como entrar en una casa, quizá en una casa de chocolate como la de Hansel y Gretel debido a la exquisitez de las obras, y ver como cada artista tiene una visión personal de cada una de las habitaciones. Empezamos por la cocina. María Moreno muestra un bodegón en que predominan los tonos verdes y turquesas con una sandía en el centro del mismo, Isabel Quintanilla prefiere el naranja sobrio de las granadas. También aparecen ventanas y pequeños paisajes  como los retratados por Esperanza Parada.

La siguiente habitación es el baño. El baño de Isabel Quintanilla está lleno de productos, en cambio el de Antonio López no, solo tiene lo indispensable y algo más, el paso del tiempo. Al lado de los baños están otras habitaciones presididas por un escritorio, un teléfono, un jarrón como la de Amalia Avia o un abrigo encima de una silla como la escultura de Francisco López. A través de pasillos plasmados por María Moreno y Antonio López llegamos a los dormitorios. Destaca la escultura de Julio López que dice  haber retratado la habitación de un radiólogo. Salimos al jardín y vemos las esculturas de los niños representados por Francisco. También destacan los árboles que ha pintado Isabel idénticos a los que hay en Pompeya.

Cuando salimos del Jardín, llegamos a la ciudad. En la calle está el guapo Jacobo esculpido por Julio y parece que invita a ver Madrid, los bares, los edificios y la majestuosa Gran Vía que pinta Antonio López a las siete y media de la mañana en un día de agosto. Es una Gran Vía bañada por la luz del Sol y sin coches. Una Gran Vía tranquila, silenciosa y alegre.

Ya es hora de dejar la ciudad y volver a casa. Así termina nuestra visita. En la tienda hay camisetas, platos, tazas y estuches decorados con los cuadros de los artistas madrileños.  Quizá  nos acabemos de sumergir en alta cultura, pero la cultura de masas sigue inundándolo todo. A la salida, muchos visitantes se hacen fotos junto al cartel simulando lavar sus manos en el lavabo pintado por Antonio López mientras miran divertidos a larga multitud que hace cola para comprar sus entradas.


domingo, 28 de febrero de 2016

ARCO, carácter contemporáneo pero conservador


La Feria Internacional de Arte Contemporáneo conmemora su 35 aniversario a través de 35 galerías con sus respectivos comisarios. Arco sigue intentando desarrollar el mercado del arte contemporáneo en España e impulsar el coleccionismo mediante un recorrido que reúne una oferta artística que va desde las vanguardias históricas hasta el arte más actual, como si de un buffet gourmet se tratase. La feria tiene lugar en dos pabellones del recinto ferial de Madrid, Ifema, uno dedicado a los artistas más conocidos en mercado del arte y el otro dedicado a los emergentes. Artistas como Antonio López o Luis Gordillo son las estrellas de la feria, pero los artistas emergentes a penas destacan en el recinto.


En el pabellón de los primeros artistas destaca la abundancia de obras circulares y de fotografía. Galerías como Victoria Miró o Air de Paris, parecían reivindicar la perfección con sus obras en forma de círculo. Así como  Chantal Crousel o Lisson también hacían referencia a la forma de la pizza.


En el espacio dedicado a la galería Marlborough destacan obras de autores tan conocidos como Luis Gordillo, Antonio López y en especial Juan Genovés que de nuevo recurre al círculo y utiliza el relieve para dar al espectador una sensación de que está observando una obra en tres dimensiones. Otra de las obras en las que se aglomera más el público es ante la gran escultura en forma de cara de la galería Pilar Serra. Y es que no debemos olvidarnos de la escultura en esta feria de arte, que también destacó en la galería Leandro Navarro dirigida por Íñigo Navarro.
En la galería Marc Domènech se exhiben las obras de Miró y Klee y por primera vez se recurre a mostrar documentación en libros con el objetivo de hacer un homenaje a Dadá.







El pabellón dedicado a los artistas emergentes, considerado casi siempre como muy polémico, tiene mucha menos cantidad de visitantes. La fundadora de Arco, Juana d
Aizpuru, tiene su galería en esta parte del recinto ferial. Es curioso poder verla en las fotos que conmemoran el 35 aniversario de la feria y en carne y hueso. En muchos casos las galerías que se encuentran allí recurren a exhibir las obras de sus artistas estrella y no de nuevas promesas, es el caso de la galería Rafael Ortiz que ha recurrido al Equipo 57. Artistas como Mikel Navarro tienen obra tanto en este pabellón como en el anterior. Los que empezaran a trabajar en 1970, Gilbert and George,  son considerados emergentes en este pabellón. Entre lo más "moderno" y menos "conservador" destaca el desnudo en una jaula de la galería Josédelafuente.

 



Ambos pabellones tienen una parte dedicada a medios y a empresas. Frente al periódico El País ofrece una entrevista el actual director de la feria, Carlos Urroz, el Corte Inglés ofrece su comedor para el público VIP y el ABC regala El Cultural. En este mismo espacio también hay actividades para que los niños puedan participar en el arte pintando un mural. Algunos de los titulares del periódico que regalan rezan: "A los galeristas les salen las cuentas" o "las ventas despegan a toda velocidad". Rafael Ortiz declara: "Se ve más gente que otros años aunque siempre se prefieren unas galerías a otras".  Los artistas más conocidos siempre van a destacar más, pero lo cierto es que esta feria ha destacado por el éxito del arte latinoamericano, no tan conocido, y eso revela su carácter en favor del desarrollo del arte.


domingo, 31 de enero de 2016

“Por la crisis no me conceden más exposiciones”



El escultor, académico y premio de artes plásticas Julio López Hernández expone en el Thyssen

Julio López, escultor del realismo nacido en 1930, abre las puertas de su taller. Su estudio está compuesto por tres pisos llenos de sus esculturas en su mayoría de bronce. Destaca un Cristo con el ceño fruncido y el Retrato de Juan de Villanueva, una escultura que se puede ver frente al Museo del Prado. Julio López informa de nuevos proyectos además de la exposición en el Thyssen, como son otra exposición en la academia de Bellas Artes y la edición de un libro. También habla de sus obras, de su familia como inspiración, de sus años como académico y del futuro del arte. Responde con una sonrisa a muchas de las preguntas, ante otras suspira y en algunas se ríe. Se define como un hombre activo a pesar de su edad y de su mano que está escayolada debido a una operación en los ligamentos. También es un hombre ocupado, a mitad de la entrevista le informan de que al día siguiente debe acudir al Museo Thyssen-Bornemisza para tratar algunos asuntos relacionados con su exposición.

Pregunta: Este invierno usted expone en el Thyssen. ¿Cómo se siente ante este nuevo reto?
Respuesta: Siempre es un orgullo y una satisfacción que un museo exponga la obra de un artista. Un museo tiene una proyección social mucho mayor de la que tiene una sala de exposiciones y eso contribuye a la consagración del autor de las obras. Llevo mucho tiempo sin exponer en Madrid. Por la crisis no me conceden más exposiciones. Está exposición no será completa, es una exposición colectiva y estaré presente en la misma medida que lo estarán los otros artistas, pero también quiero, si es posible, exponer algo más en la academia de Bellas Artes.
P: ¿Cómo será esta exposición en la academia de Bellas Artes?
R: Quiero completar la exposición del Thyssen con otra que está diseñando mi propia hija, Marcela, de forma que lo que no esté expuesto en el Thyssen estará expuesto en el otro lado, y aún me quedarán cosas sin exponer. Yo creo que con esas dos exposiciones puedo estar más que contento, además me ilusiona mucho porque se lo voy a dedicar a mi mujer, Esperanza.
P: Su mujer es muy importante para usted aunque ya no esté. ¿Le ha inspirado para realizar otros proyectos?
R: Sí,  cuando mi mujer murió y me quedé solo me puse a escribir y voy a publicar un libro, se va a llamar Notas a pie de obra. Van a ser comentarios sobre mis propias obras, pasadas, presentes y futuras y sobre lo que yo sentía al realizarlas.
La escultura que Julio López tiene detrás de la silla en la que está sentado destaca. Es una escultura de bronce que representa a un hombre vestido con ropa holgada y un pañuelo. La figura mira hacia la derecha con una expresión relajada mientras sostiene en la mano derecha un sombrero y en la izquierda útiles de pintura. Es una escultura que se puede contemplar frente al Museo del Prado, es el Retrato de Juan de Villanueva.
P: Usted ha esculpido obras que se pueden encontrar dando un paseo como el Retrato de Juan de Villanueva que está en frente del Museo del Prado y también aquí, en su taller. ¿Qué desafíos propone exponer al aire libre frente a exponer en un museo?
R: Exponer al aire libre es difícil, para mí supone una controversia. Prefiero exponer en la intimidad. Mis obras están hechas para una convivencia cerrada y protegida, no para estar a la intemperie. Es una escultura que necesita la interioridad, la aproximación muy física con el autor. En el exterior se alejan un poco las obras del autor, pero por otro lado, exponer en el exterior tiene una gran proyección sobre la sociedad. La calle tiene el reto de no ser una cosa íntima ni cercana, pero debe captar la atención de la gente paseante que no ha ido a buscarla, la gente que visita exposiciones y quiere comprar, busca la obra, los paseantes se la encuentran. La obra en la calle no está protegida, está a la intemperie y debe clamar por ser atendida.
P: También tiene en su estudio un Cristo. ¿Qué le movió a cambiar de la escultura religiosa a otras temáticas?
R: La iglesia ha querido imponer un criterio y ya se ha acabado la grandeza del arte religioso del Renacimiento y el Barroco, por eso yo paulatinamente pude conquistar otro espacio más en consonancia con mi estilo. Yo viví en una época de postguerra, en unos años muy duros. Estaba dentro de un mundo de orfebres ya que mi padre y mi abuelo lo eran. Ellos hacían cálices, custodias y obras al servicio de la iglesia y claro,  en ese ejercicio con la obra religiosa, el contacto que yo tenía con la imaginería era inevitable. Había mucha demanda de arreglar Cristos de marfil porque la guerra los había destruido. Yo no quería arreglar, ni imitar Cristos, yo quería hacer un Cristo mío y lo hice. Era un Cristo diferente a los de la orfebrería; estaba estremecido. El Cristo que tengo en el taller me gustó porque es un Cristo que no está en consonancia con los cánones de la iglesia y hasta lo quitaron.
P: ¿Lo quitaron?
R: Al principio se lo regalé a una monja de un colegio religioso, ella a su vez se lo regaló a un convento. Al obispo y a la madre superiora no les gustó y se lo devolvieron a la monja. Yo lo quise comprar y no me dejaron. Me hice uno en madera, pero el original de yeso sigue en el colegio. Yo quería poner ese Cristo en la calle, para que allí hiciera su evangelización y no en la iglesia. Me gustaría ponerlo al lado de La Almudena.


El Cristo que está a la izquierda de Julio López es un Cristo, como ha dicho él, de madera, vestido únicamente con el paño de pureza y que mira al suelo con el ceño fruncido. Su semblante es muy serio, denota decepción. Teniendo en cuenta que lo esculpió después de que se negaran a devolvérselo, es probable que decidiera endurecer su expresión debido a esa negativa y además al hecho de no haber conseguido que el Cristo realizará su evangelización en la calle.
P: Antes ha mencionado a su mujer Esperanza. Y es que su familia es otra de sus temáticas preferidas para esculpir. ¿Qué es lo que le gusta más de esculpir a sus seres queridos?
R:  Me gusta que no es un invento ni una idea caprichosa mía, sino que es la verdad, mi verdad. El ámbito familiar es el que me proporciona los modelos. Si yo esculpo La estudiante caminando, esa chica debe ser un prototipo de la estudiante, de la búsqueda de la formación, de la libertad y de su espíritu cuando en realidad es mi hija Esperanza. Con Marcela y su luz, en la que sale mi hija guardando las lentillas cuando se va a acostar, en realidad he querido representar la luz del día siguiente, la luz de mañana, el universo entero en busca de la luz. ¿Cómo voy a representar mejor el universo? Con Marcela, con el modelo que tengo en casa. Por otro lado, si tuviera que elegir una obra entre todas las que tengo, elegiría La Pareja de artesanos; es una obra fundamental porque son mis padres, son los que me abren el camino, inicio la carrera ahí, inicio la búsqueda de la verdad.
P: ¿Cree que ha encontrado la verdad?
R: Bueno, la verdad no sé si se encuentra o te encuentra ella a ti. La verdad es complicada, tienes que esperar que te de ella algo. Y no sé si me lo ha dado, yo creo que esos son los tiempos venideros.
El escultor se ríe tras su reflexión. En ese momento llaman desde el Thyssen, le avisan de que debe acudir al día siguiente para tratar algunos asuntos sobre la exposición. Cuando Julio López cuelga el teléfono suspira, está realmente ocupado y su mano escayolada le impide moverse con agilidad.
P: Usted recibió en 1982 el Premio Nacional de Artes Plásticas “por su sentido original de la escultura realista fuera de los cánones académicos y su revitalización del espíritu clasicista” ¿Qué le movió a romper lo cánones académicos?
R: Precisamente el hecho de que para mí la vida es muy importante que sea representada y los académicos no representaban la vida. Los académicos producen una obra que está hecha con soluciones, no con problemas, y yo creo que la obra de todo autor debe contener la problemática que le imponen los tiempos nuevos. Hay que hacer algo con el pensamiento anterior.
P: Además cuatro años después del premio fue académico. ¿Cómo se sintió? 
R: Me extrañó, me sentí como Pío Baroja, quien tampoco supo qué hacer o cómo actuar cuando le nombraron académico de la lengua. Con el tiempo comprendí que los académicos tienen una visión bonita, limpia, al margen de la sociedad y de los intereses y me gustó pertenecer al grupo.
P: ¿Qué opina del conflicto realismo-abstracción?
R: Nosotros los realistas madrileños estábamos compitiendo con el abstracto y nosotros veíamos una realidad mientras que ellos veían otras cosas. Sin embargo, teníamos una convivencia armónica con los abstractos, yo era amigo de Lucio Muñoz, Antonio Saura, pintores rabiosamente modernos. A mí Saura me compró esculturas. No creo que estuviéramos separados en ningún momento. A mí me gusta tanto lo figurativo como lo abstracto.


Julio López Hernández sonríe cuando recuerda a sus amigos. Él, Antonio López, su hermano pequeño Paco López Hernández, Carmen Laffón en el realismo y Lucio Muñoz, Antonio Saura y Luis Gordillo en el abstracto fueron una generación de pintores del mediados del siglo XX que se caracterizaron además de por la calidad de sus obras, por la amistad que tenían. Han realizado exposiciones colectivas, cursos de arte en común en ciudades como Ávila, Sevilla o el Escorial en los que los alumnos podían pasar de un taller a otro y aprender de diferentes artistas e incluso obras en Equipo. Antonio López, Julio López Hernández y Paco López Hernández realizaron una escultura de los reyes Juan Carlos y Sofía de tres metros de altura.
P: ¿Cómo cree que evolucionará el arte?
R: No lo sé. Ahora mismo hay un exceso de aventura, de propuestas alocadas, pero creo que de ahí puede surgir una vuelta al orden. No se cómo será, yo no le llamo que pueda ser más realista, yo le llamo vuelta el orden. Será la depuración de una locura, la salvación de una locura.
P: ¿Qué consejo daría a los jóvenes que quieren dedicarse a la escultura?
R: Les aconsejaría que leyeran, que escucharan música, que se cultivaran y se informaran y sobre todo que no dejen de esculpir, pero teniendo claras sus ideas.


Julio López ha hablado de su futura exposición en el Thyssen y de su descontento por no exponer más a causa de la crisis, de nuevos proyectos como son la exposición en la academia de Bellas Artes y el libro Notas a pie de obra, de sus obras, de su opinión sobre el arte, de sus amigos y de su familia. La familia de este artista no deja de influir en sus obras, tanto como modelo como inspiración. Los pisos de arriba del taller tienen esculturas de un carácter más íntimo para el escultor que el piso de abajo, en el que se ha realizado la entrevista. Los dos pisos superiores están repletos de esculturas de la familia de Julio López en bronce, yeso y madera. Aparecen sus hijas en diferentes edades, incluso recién nacidas y su mujer a veces más joven y a veces más envejecida. Hay algunas esculturas que representan a los amigos del escultor, pero la mayoría son de su entorno familiar más cercano y no hay esculturas religiosas ni de personalidades. El ambiente de estos dos pisos es muy diferente al del piso inferior, la luz es más tenue y las esculturas se encuentran muy cerca las unas de las otras, como si se encontraran en una reunión familiar. La familia de Julio López Hernández, sus padres, fueron los que le iniciaron en su camino de la búsqueda de la verdad, verdad que le tiene que encontrar a él, verdad que aún no sabe si le ha encontrado. 


miércoles, 20 de enero de 2016

Vuelta a la adolescencia


Una característica que se busca en la alta cocina es que las preparaciones culinarias transporten al comensal a un espacio o a un tiempo determinado. Cuando un plato consigue que quien lo coma se sienta en un paraíso exótico o rememore aspectos de su infancia, obtiene un gran prestigio. Esa sensación que persiguen los restaurantes que aspiran a conseguir una estrella Michelin, se experimenta con Nick de Inma Chacón.

La novela de esta doctora en Ciencias de la Información se define como "una historia de redes y mentiras"en la que se cuenta como una niña de doce años crea un perfil falso en Facebook para enamorar a un chico. Tanto el contenido como el estilo del libro consiguen transportar al lector a aquella época en la que estaba de moda pasarse canciones de unos teléfonos móviles a otros, llevar un mp3 a todos lados, escribir sms llenos de abreviaturas y faltas de ortografía o utilizar palabras como "pipas". Está claro que este libro solo va a tener más impacto en aquellos lectores que hayan sido adolescentes justo en esa época y llenará de recuerdos sus mentes. 

No es difícil identificarse con la torpe protagonista, con las cosas que le suceden y con lo preocupada que está por problemas que años después le parecerán insignificantes. Es un personaje que puede hacer reír, enfadarse o llorar al mismo tiempo. Sin embargo, a veces la novela puede resultar predecible o puede cansar al lector debido a la multitud de abreviaturas y expresiones coloquiales que se utilizan, pero que a su vez son muy necesarias para el viaje hacia la adolescencia.

A simple vista no parece que el libro tenga otro objetivo que el de disuadir a los adolescentes de utilizar mal Internet, pero cuando el lector se va introduciendo en la historia se da cuenta que la aparición de la red tiene un papel mucho menor que la verdadera protagonista de la historia, la adolescencia.

lunes, 4 de enero de 2016

Ángel Rupérez, profesor y escritor de novela erótica


El erotismo es el ingrediente principal de la literatura de hoy y de ayer. De las 50 sombras de Grey de E.L. James y de los Senos de Ramón Gómez de la Serna. Cuando se compra un libro erótico, este con total seguridad terminará siendo forrado debido a la vergüenza que le provoca al lector el hecho de leer semejantes cosas y que los demás lo sepan. Cuando el lector confiesa a un amigo que ha leído un libro erótico, los dos tienden a reírse de forma nerviosa y cuando hablan del escritor piensan que es una persona que tiene el sexo como prioridad. Quizá por eso sorprenda que un profesor  de instituto y de universidad como es Ángel Rupérez haya escrito un libro de la naturaleza de Sensación de vértigo.


La novela está protagonizada por Alejandro, un hombre casado, que cambiará su percepción del amor y de la vida tras un viaje a Italia. Los encuentros sexuales en probadores, hoteles y apartamentos son lo que da un toque picante a esta novela, pero el sexo no es la base del pastel (cosa que sí ocurre ocurre en el best seller de E.L. James). Ángel Rupérez nos sorprende en esta novela con frases como: "Muchas veces lo que pensamos que es felicidad, podría llamarse en realidad seguridad" o "Esos cambios de personalidad en nosotros mismos son como medicinas inesperadas que nos curan de enfermedades que habíamos padecido en el pasado" que demuestran que el fondo de la novela no es tan sexual como filosófico. Es una interesante reflexión del pensamiento sobre uno mismo, la relación en pareja, el control de las circunstancias y, sobre todo, el engaño. La novela está muy bien diseñada y tiene un final impredecible que dejará pensativo al lector.


Entre los proyectos futuros de Ángel Rupérez están un libro de relatos: Las lágrimas necesarias y una novela de título aún incierto que tratará de un crítico de cine al que le invitan a hablar sobre Woody Allen en Nueva York, pero sus planes se verán truncados. Rupérez se está dedicando plenamente a la novela ya que se ha jubilado y ha tenido que abandonar la docencia. Reconoce que recuerda con nostalgia los días como profesor de instituto y echa mucho de menos a sus alumnos.


viernes, 25 de diciembre de 2015

¿Tienes hambre?


Seguro que tienes mucha hambre, además ahora ha empezado la Navidad y vemos dulces por todas partes. Adorables figuritas de mazapán, polvorones que se deshacen en la boca o el roscón de reyes que no solo obsequia con su sabor sino también con una sorpresa. No nos podemos olvidar del turrón, su apariencia es de un ladrillo, pero en cuanto lo muerdes te inunda el chocolate. El chocolate se abre paso en el paladar, la lengua, hasta llegar a la garganta dejando a su paso una sensación que no te dejará indiferente.

Este blog puede parecer un blog de cocina, como el turrón parecía ser un ladrillo, pero realmente no lo es. Este blog tratará sobre cultura, pero no solo se hablará de cuadros, libros y esculturas, sino también nos adentraremos en el mundo de la cultura urbana. Graffitis, tatuajes o tribus urbanas compondrán lo que he llamado cultura popular, que como el pueblo es la base de nuestro pastel, el bizcocho. La  cultura de masas: los grupos del momento, best sellers, teorías de la conspiración o programas de televisión serán la cobertura, esencial en nuestro pastel aunque puede llegar a ser algo empalagosa. Finalmente tenemos la alta cultura: la guinda del pastel. ¿Qué es la alta cultura? La verdad es que no se sabe muy bien, los autores de la escuela de Frankfurt defendían que había desaparecido con la llegada de la cultura de masas. Pero es cierto que hay una cultura que no conoce mucha gente, una cultura compleja de entender y que por muchos es calificada como elitista. Quizá no acierte con lo qué es la alta cultura, pero me gustaría dar mi visión particular sobre ella.

Si tienes hambre y, no solo de comida, no dudes en adentrarte en este proyecto creativo que saciara el hambre de tu hemisferio izquierdo cerebral. Si crees que estoy muy equivocada en mi percepción sobre la cultura no dudes en criticarme haciendo un comentario ya que para aprender a cocinar bien nuestras ideas necesitamos las críticas. Y si te gusta mi pastel no dudes en dar me gusta y seguirme. 
Gracias por leer y saborear. ¡Feliz Navidad!