domingo, 18 de mayo de 2025

Recreando a Lope de Vega

 La Casa - Museo Lope de Vega ofrece visitas guiadas de martes a domingo de manera gratuita para todos los públicos. 

Situada en la Calle Cervantes  del madrileño Barrio de las Letras, esta casa que fue adquirida por el poeta y dramaturgo en 1610. Aunque la describía como "mi casilla, mi quietud, mi huertecillo y estudio..." este era un edificio bastante destacado para la época. En 1935, tras haber pasado de mano en mano y habiendo sido restaurado, el edificio se abrió al público y se declaró como monumento histórico - artístico.

Al haber pasado tantos años y vivido tanta gente, no se conservan los muebles de Lope, pero sí que se sabía como este literato vivía gracias a que lo contaba todo en sus obras. Desde cómo eran sus aposentos hasta qué desayunaba. Y gracias, a que, como los influencers de ahora, Lope compartía su rutina, se ha podido recrear su casa. 

Mientras los visitantes esperan a que sea la hora de la visita guiada disfrutan del jardín de Lope. Este, tiene las plantas que describía Lope y que él tanto amaba y cuidaba diariamente según sus versos:

"Que mi jardín más breve que cometa, tiene solo dos árboles, diez flores, dos parras, un naranjo, una mosqueta".

Y así, como explicaba Lope, su naranjo preside el jardín.


Subiendo, nos encontramos con el estudio de Lope. Un retrato nos muestra cómo era a la edad de 55 años. Es un sacerdote con aspecto atractivo que encandiló a muchas mujeres, teniendo diversas esposas y amantes así como 17 hijos. También hay que tener en cuenta que los retratos en aquella época eran como los filtros para embellecer las fotos que colgamos en nuestras redes sociales favoritas.

Sí, Lope se ordenó sacerdote y Góngora le dedicó estos malintencionados versos:

"Cura que en la vecindad vive con desenvoltura, ¿Para qué le llaman cura si es la misma enfermedad?"

Como podemos comprobar, no solo los cantantes de reggaeton se tiran beef, también lo hacían los escritores del siglo XVII.

Para hablar con sus colegas, Lope utilizaba también su estudio, vemos una obra de arte contemporáneo presidiendo el centro de las sillas, pertenece a la exposición Mutaciones, que tiene la intención de crear conversación a la vez que se visita la casa de Lope. En el siglo XVII no tendríamos esta escultura, sino un brasero.


Anexo al estudio, podemos ver la sala donde se reunían las mujeres y también la habitación de Lope, tal y como la describe, muy austera y con una cama verde. Esta no es muy grande porque, además de que la altura media en hombres en esa época era de 1,62 metros, no dormían del todo tumbados ya que asociaban esa posición a los difuntos, y lo hacían semisentados. Lope tenía una ventana en su habitación desde la que veía el oratorio, por si se encontraba enfermo poder rezarle a San Isidro desde su cama.

Las siguientes estancias que visitamos son el comedor y la cocina. Además de la hermosa cerámica de Puente del Arzobispo, descubrimos que a Lope lo que le gustaba desayunar eran torreznos con aguardiente. Sabemos estos detalles de la vida de Lope gracias a las cartas que este escribía a sus mecenas, como los Whats'App que nos enviamos contándoles la vida a nuestros mejores amigos. Anexa a estas dependencias está la habitación de sus hijas.


Subiendo las escaleras, encontramos una habitación muy peculiar, la de un invitado que Lope apenas conocía cuando este llegó. Y es que en esa época existía la ley de la Regalía de Aposento, por la cual los ciudadanos que vivieran en casas de más de tres plantas tenían la obligación de hospedar a los miembros del séquito real. Así, a Lope de Vega le tocó hospedar a Fray Alonso de Contreras, de quien se hizo muy amigo y en quien Pérez Reverte se inspiró para relatar las Aventuras del Capitán Alatriste.


Finalmente, tenemos la habitación de las criadas, cuyas camas son las únicas que no tienen dosel y la de los hijos de Lope, a los que, por desgracia, tuvo que enterrar su padre. 

Es muy interesante transportarse de esta manera al siglo XVII y descubrir, que aunque la vida era muy diferente, había algunas cosas que se parecen, en cierta manera, a cómo compartimos la vida y nos relacionamos.

 

miércoles, 16 de abril de 2025

Flow, un mundo que salvar

El cineasta letón Gints Zilbalodis se llevó el Óscar a la mejor película de animación con Flow, un mundo que salvar, un largometraje de 83 minutos en el que el mundo en el vive un gatito se inunda súbitamente. Aunque hay casas, objetos, templos, esculturas y barcos los humanos parecen haber desaparecido. Este felino deberá cooperar con otros animales, de las especies más variopintas, para salvarse

Además del misterio que caracteriza a esta cinta y que nos hace plantearnos preguntas como, ¿por qué ha habido una inundación? ¿Qué ha pasado con los humanos?¿por qué hay esculturas de gatos tan grandes?¿qué hacen juntos animales de países tan alejados? ¿por qué el agua viene y va? la mayor seña de identidad del filme es la ausencia de diálogos en lenguaje humano. Los animales hacen los sonidos propios que les caracterizan. Este hecho, les otorga realismo y les hace parecer más humanos, no son simples muñecos que hablan.

Merece la pena ir a ver Flow en el cine ya que está muy bien montada y realizada. Es un placer relajarse viendo los animales, el agua, los edificios y esculturas mientras no se piensa en nada.

Es una película de animación muy madura en la que todas las preguntas están abiertas a interpretación, permitiendo que el espectador sea un personaje más, ya que se sentirá identificado con los animales y con la evolución de cada uno de ellos. Responderá a las preguntas según su historia y percepción de la vida, siendo cualquier respuesta la correcta.

El final también genera mucho debate. ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Los animales se salvan?

También podemos buscarle una moraleja, como que no se puede controlar lo que pasa, pero sí que podemos cambiar para evolucionar y ayudar a nuestros compañeros en el viaje de la vida. Simplemente, tenemos que fluir.

A mí, personalmente, lo que me llama la atención es el título de la película. Flow, un mundo que salvar. Este título nos desvela que la película y sus protagonistas tienen un objetivo. No fluyen simplemente. El objetivo de salvarse.

¿Flow será el nombre de ese mundo?¿Del gato? El gato se puede salvar así mismo, ¿Pero, puede salvar el mundo?

Lo que parece es que la salvación de uno mismo es más fácil de controlar que la salvación de un mundo. Pero, también da la sensación de que el mundo se puede salvar sin que nosotros hagamos nada especial, sin embargo, para salvarnos a nosotros mismos debemos esforzarnos más, fluir, cambiar, evolucionar. Quizá para salvar el mundo, primero haya que salvarnos a nosotros mismos. El mundo se salva solo, pero el gatito para salvarse necesita evolucionar y también la ayuda de sus amigos.


jueves, 13 de marzo de 2025

La Gymkana del Arte en la Semana del Arte en Madrid

 Del 5 al 9 de marzo fue la Semana del Arte en Madrid. Las inauguraciones de las galerías fueron las protagonistas, siendo ARCO el reclamo para el público.

Pero, además de la feria del arte contemporáneo, los estudios del barrio de Tetuán abrieron sus puertas para que los madrileños pudieran descubrir los aspectos más íntimos del arte.

Peiper&peiper es un precioso estudio situado en la calle Federico Rubio y Galí que llama la atención por su gran ventanal. El antiguo Bar Sabino fue convertido en un centro que crea comunidad compartiendo la magia de la cultura a través de talleres de lectura, escritura creativa, y por supuesto, la pintura, llevando a los vecinos de la Dehesa de la Villa a dibujar al aire libre.

En Margarita Studios, Encarnación Vivanco nos deleitó con su historia de vida. Esta artista que había pasado de la pintura figurativa al arte abstracto, se había atrevido a realizar impresionantes tapices y esculturas de ganchillos. Esta mujer siempre ha querido traspasar los límites, sin tener que calificarse como figurativa o abstracta, más bien, queriendo ser una mezcla de ambas.


Gragra en un estudio situado en la calle Carnicer que más que por sus exposiciones destaca por el impresionante espacio que tiene dedicado a la impresión tipográfica y el relieve. Simplemente las máquinas son obras de arte.


Nébula es una auténtica galería de arte. Ofrecen comida a los visitantes del estudio, y hasta venden lámparas y relojes.


Por último, en la calle Olite tuvimos el placer de conocer Mil Studios. Se entra por un pasadizo dentro de un edificio madrileño que da a una auténtica vivienda convertida en estudio y galería. Era impresionante ver las obras de la artista en la cama o en la ducha. El arte traspasando la intimidad.


Por supuesto que ARCO tampoco podía faltar en esta gymkana del arte. Sin embargo, al estar todo lleno de lugares para hacerse fotos o para tomar el aperitivo, más que una de las pruebas de la gymkana, parecía la fiesta de después. En vez de ver el alma del arte, el punto más íntimo y vulnerable, se observa el ego del visitante o coleccionista que busca sacarse una foto con el Tesla de diamantes mientras se bebe un vinito. Lo que más me gustó de ARCO fue la foto de Marina Abraimovic que llora mientras ve como la feria más famosa del arte español sucumbe ante el capitalismo imperante. 





 

domingo, 16 de febrero de 2025

El sonido de Los Pilares de la Tierra

La aclamada novela de Ken Follet ambientada en la Inglaterra feudal del siglo XII ha sido adaptada a un musical producido por Iván Macías. Se puede ver en el teatro EDP de Gran Vía y las redes sociales anunciaban que era un plan perfecto para el día de San Valentín. Había que acudir a la cita.

Uno de los mejores consejos que me han dado nunca es la necesidad de leer la obra antes de ver el musical que está basado en ella. La novela del autor galés tiene 1040 páginas y yo tenía poco más de un mes para leerla, así que tomé una decisión propia de una joven que tiene una vida acelerada y cuyo uno de sus placeres culpables es amar la sociedad líquida actual; me escuché el audio libro. Tenía 46 horas de escucha y un mes por delante. Seguro que lo iba a conseguir.

Fue todo un descubrimiento, es un placer sentir la compañía de un buen libro mientras se realizan tareas cotidianas como ordenar la ropa o lavarse los dientes. Se siente como si el propio libro hablara a quien lo escucha, y es muy ameno oír las voces de los personajes interpretadas por el narrador. Es una nueva forma de imaginar, más teatralizada. Por otro lado, no se siente esa tranquilidad propia de pararse a leer ni la experiencia completa de viajar a otro mundo. Sin embargo, sí que se tiene una agradable sensación de control y productividad. Se consigue realizar todas tareas a la vez que se escucha un buen libro. Es un incentivo para limpiar o hacer ejercicio obteniendo como premio el placer de la buena literatura. Un analgésico para el estrés del día a día. 

Aún así llegué muy justa a terminar la lectura. Tengo que reconocer que aumenté la velocidad del discurso del narrador al 1,5. Es muy útil la posibilidad de cometer un sacrilegio así, tal y como es útil atiborrarse de café para no dormir en la víspera de un examen importante. Está bien tener la libertad de cometer esos pecados si no hay más remedio, pero que sean pocas veces en la vida.

Menos mal que me pude meter todo el libro, porque si la velocidad aumentada condesa la obra de Follet, la adaptación cantada lo hace aun más. Aunque es un placer escuchar la voz de Julio Morales, quien interpreta a Tom Builder, lo que me faltó en el musical fueron escenas y descripciones en las que se había hecho mucho hincapié en la novela. Es un libro muy gráfico en el que incluso se puede sentir asco por el retrato de algunas escenas sangrientas. En el musical no se percibía esa sensación de violencia que producía el libro ni tampoco esa pasión desgarradora de los enamorados. Aunque hay que decir que sí que se entienden mucho mejor las tramas históricas propias de la anarquía inglesa.

Si el sonido fue un elemento clave en mi experiencia con el audiolibro lo fue aun más cuando vi el musical. Los micrófonos dejaron de funcionar en mitad de la obra y estuvimos una hora esperando a que pudiesen solucionar el incidente. El mismísimo Iván Macías salió un par de veces a pedir disculpas y alegó que en Londres también habían tenido una incidencia técnica. El calor del teatro y la espera hicieron que la audiencia se quejara y silbara. Algunos hasta abandonaron sus asientos y salieron del teatro. Además, era San Valentín, un día para el que se esforzaron por llenar el teatro a través de publicidad y descuentos. Un día en el que las parejas se vuelven exigentes entre sí y también con el universo. Un día en el que todo debe ser perfecto y cualquier error se magnifica. Iván Macías con voz temblorosa dijo que lo habían conseguido solucionar ya que todo el equipo, elenco incluido, estuvo implicado en ello y aunque mereció la pena ver el final, una sensación de nerviosismo se apoderó de mí durante el resto de la obra porque no les volviera a ocurrir el fatal susto.

En algunos medios ya hablaron de los problemas de sonido de este espectáculo: "pésima calidad del sonido: radiofrecuencias que se anulan; micrófonos que fallan; mala respuesta de esos micrófonos, o mala ecualización (con un recorte de armónicos y de frecuencias que deja las voces tan opacas y desnaturalizadas como la del tapicero en su furgoneta), inexplicable sobreamplificación (todo suena atronador)…" puntualizaba Raúl Losánez en su crítica del 2 de noviembre en La Razón. En estos meses tendrían que haberle dado una vuelta a este tema ya que en un libro el sonido no es importante, pero sí que lo es en un musical. Es triste que el audiolibro supere en temas de sonido a una repreentación que está hecha para ser escuchada además de vista.

Aún así, ha sido todo un descubrimiento para mí tanto la novela como el musical y ha aumentado mi interés por novela histórica, un género que me entusiasmaba menos que otros. 




viernes, 17 de enero de 2025

La cabina

Si visitas la exposición permanente de la Fundación Telefónica, verás las cabinas de teléfono. Estos antiguos medios de comunicación fueron muy populares en los años 60 y 70 en España. Hoy el 88% de los españoles nunca ha utilizado una cabina telefónica.

En aquellos años en los que las cabinas telefónicas eran la novedad, se estrenó un mediometraje en televisión que conmocionó a la población, La Cabina, protagonizada por José Luis López Vázquez y dirigida por Antonio Mercero. 

Cada uno de los 35 minutos que dura el film son una joya; la banda sonora, la fotografía, el lenguaje visual y, sobre todo, la brillante actuación del actor producen en el espectador muchos sentimientos: risa, compasión, tristeza y, sobre todo, mucha ansiedad.

Tras dejar a su hijo en el autobús para que vaya al colegio, nuestro hombre prueba la nueva cabina que han instalado en el parque. El teléfono no da señal. De pronto, se cierra súbitamente la puerta del cubículo y este señor no puede salir. Empuja la puerta, y no hay manera. Los viandantes lo ven, y después de reírse de él, intentan sacarle, pero es imposible. No puede ni un hombre forzudo, ni los incompetentes bomberos y la policía hace el ridículo. Finalmente, las personas que han instalado la cabina, se llevan la misma con el protagonista dentro. 

Tras ver la película, ganadora de un premio Emmy, los espectadores quedaron tan asustados que no se atrevían a meterse dentro de una cabina telefónica. Ponían el pie o le pedían a un acompañante que les sujetara la puerta. Telefónica tuvo que emitir un anuncio con José Luis López Vázquez dando cuenta de la seguridad de las cabinas telefónicas.

Se ha relacionado el significado de esta película corta con el regimen franquista imperante en aquella época. Dando cuenta de que las soluciones a los problemas sociales son la fuerza bruta, unos trabajadores y servicios públicos incompetentes y una policía que hace el rídiculo. Como es imposible solucionar así estos problemas sociales, es mejor esconderlos y dejar que se pudran.

Puede ser un buen análisis, pero  el simbolismo para esta película joven a pesar de los años podría aplicarse a la situación política de cualquier país en la actualidad. También quizá, a la salud mental. Cuando se entra en una depresión, todo el mundo quiere ayudar, dan consejos que no sirven, utilizan la fuerza o a llaman a profesionales. Ante la imposibilidad de sacar al paciente de esa situación, se  se le mira como a un mono de feria, y no se le comprende. Ante la falta de soluciones, se le esconde y se le deja morir. Y esas mismas personas que esconden al enfermo son los que han ocasionado esa situación. 

Quizá la única manera de salir de la cabina sea desde dentro.

martes, 17 de diciembre de 2024

El infierno en Mayo

Estas navidades podemos disfrutar de la copia del Jardín de las Delicias en la madrileña galería Estampa. Lo que llama la atención de estas reproducciones es que no son totalmente fieles al Bosco, sucediéndose elementos contemporáneos como personajes de La Guerra de las Galaxias o el rostro de Marilyn Monroe.

¿Por qué aparecen estos personajes en las copias? El pasado sábado tuve la suerte de poder responder a esta pregunta gracias a la explicación que nos dio su autor, Luis Mayo, de su obra.



Un señor distinguido que hacía llamarse Juan Pájaro acudió a la Academia de Bellas Artes de San Fernando solicitando una autorización que le permitiera copiar el cuadro del Jardín de las Delicias del Prado. Mayo se lo concedió sin pensarlo y Pájaro se sintió ofendido por la facilidad con la que le habían dado el permiso.

A pesar de este desencuentro, Mayo y Pájaro hicieron buenas migas y el copista del Prado le explicó al artista por qué había copiado el encuentro de Adán y Eva de esa manera. Juan Pájaro añadió en el cuadro animales como el rinoceronte o el flamenco atribuyéndoles características masculinas o femeninas, según su opinión.

También aparece una cueva que tiene la forma de una cabeza daliniana, sobre la que Juan Pájaro dijo que Dalí fue quien copió esta idea.

Luis Mayo comentó que Juan Pájaro y él celebraban cenas líquidas, siendo el único alimento el alcohol. Juan Pájaro no deseaba comer nada más. Para demostrar a los visitantes cómo eran estas cenas líquidas, el artista nos ofreció unos graciosos bombones de licor con forma de botella.

Después de una de esas cenas, Pájaro le dijo a Mayo que los personajes de La Guerra de las Galaxias que había plasmado en sus copias, realmente existieron en esa primera época del Jardín de las Delicias, y Hollywood los había usurpado para sus películas. El cine de ficción y fantasía lo copiaba. También decía que el arte provenía del infierno y por eso se encontraba la cara de la Marilyn de Warhol allí.

La amistad entre Luis Mayo y Juan Pájaro se afianzó cuando Mayo copió los cuadros de Pájaro en tamaño pequeño. Tan grande fue el gozo del copista que le nombró su sucesor. Ante tanta alegría Mayo pintó dormido unos cuadros que no recordaba. Fue como si el mismísimo Bosco le hubiera estado guiando.


Tras esto, el copista del Prado cayó muy enfermo. Tanto él como Mayo pensaron que era debido al saturnismo, una enfermedad que contraen los pintores debido al plomo presente en los pigmentos de los colores.

Los síntomas de esta afección son fatiga extrema, dolor abdominal, irritabilidad, insomnio y pérdida de memoria así como fallos renales. El médico de Pájaro dijo que simplemente el copista del Prado había consumido demasiado alcohol. Mayo no le creyó y se enfureció con él.

Para animar al copista, Mayo pintó unos cuadros. Los simpáticas criaturas que aparecieron en los pergaminos consiguieron hacer reír al moribundo Pájaro.

Mayo, también guiado por el Bosco pintó una copia fiel de los cuadros del Prado pero rodeada de un tranquilo paisaje, como si estas pinturas estuvieran en la Montaña Palentina. Y siguiendo con esta inspiración, Mayo pintó un infierno primaveral más amable, en e el que había crecido la hierba. Lo que parecían instrumentos de tortura eran, en realidad, atracciones. El infierno en Mayo.




Pájaro, al borde de la muerte, quiso que le enterraran envuelto en los lienzos de sus cuadros. Mayo no quería que estos se perdieran, por eso, los reprodujo de nuevo, y son los que podemos encontrar en esta exposición. Bosco Y Pájaro se aparecieron en la parte del tríptico perteneciente al infierno, diciendo a Mayo que ese era el lugar reservado para el arte. Pero Mayo prefirió creer que el infierno es un lugar más amable, primaveral, un mes de mayo.

Los visitantes nos quedamos reflexionando sobre esta historia. Sobre si de verdad existió Juan Pájaro o si ciertamente el Bosco fue quien guio a Pájaro para que pintase aquellos cuadros. Yo no me creo demasiado esas historias, pero sí creo que el infierno, por lo menos el de los artistas, es un sitio más primaveral y agradable de lo que creemos como piensa Mayo.




sábado, 9 de noviembre de 2024

¿Quiero ser mamá?

Esta semana ha sido la fiesta del cine y hemos tenido el placer de disfrutar de películas muy buenas y profundas en cartelera.  He visto el Joker 2, a pesar de sus malas críticas, ahonda en temas como las relaciones tóxicas, el amor real en contraposición con la idealización y el verdadero yo. También he disfrutado de La Sustancia, filme que es brillante visualmente; como pocos que de verdad es obligatorio verlo en el cine para tener una experiencia completa; está muy bien hecho y trata de cómo la sociedad nos impone unos cánones de belleza imposibles de conseguir, para los que nos terminamos haciendo daño a nosotros mismos. Pero de la que quiero hablar es quizá la menos simbólica y la que menos presupuesto ha tenido de las películas que he visto esta semana: Salve María.

La vi en una sala pequeñita de los cines Renoir en versión original, en catalán. Este thriller de Mar Coll nos cuenta la historia de María, una joven y prometedora escritora y madre primeriza, que, cuando se topa con la noticia escalofriante de que una mujer francesa ha ahogado a sus gemelos de 10 meses en una bañera, se obsesiona con la idea de matar a su bebé.

Es una película de terror costumbrista y está muy bien que trate sin ningún simbolismo un tema tabú: la depresión post parto. Hay que decir claramente que muchas mujeres no sienten ese vínculo romantizado cuando sostienen a sus bebés que tanto nos venden las redes sociales. No se sienten realizadas, pierden su individualidad y se sumen en una gran oscuridad protagonizada por el miedo, la culpa y la tristeza. La sociedad les exige que sean de una manera y les culpa por no sentirse felices. 

Empiezo a ver a muchas mujeres de mi entorno que se quedan embarazadas y automáticamente empiezan a opinar sobre ellas. Algo tan íntimo como el nombre del bebé empieza a ser cuestionado, cuando este nace se pasa a criticar la forma de criar al niño y se pone en duda hasta lo que siente la madre. 

Es muy fuerte que en la película María esté preocupada porque su hijo no deja de vomitar la leche que ella produce. Todos le dicen que es normal y que no se altere. Al final resultó que tenía una mastitis. ¿Por qué no le hicieron caso? 

Ella le implora a su marido que se coja la baja de paternidad, mientras el otro le pide a ella que hable a su bebé. Pero cuando ella le da al niño un momento, él pasa del pequeño Eric y se pone a mirar el teléfono móvil. 

Estos pequeños factores, que se pueden resumir en la falta de escucha, si se hubiesen evitado, quizá habrían atenuado la depresión post parto de María. Tener un hijo es una decisión muy seria que trivializamos y romantizamos mucho. Un hijo es para toda la vida y debemos pensarlo bien. Hace unos años habría afirmado que quiero ser mamá si ninguna duda. Ahora me lo pregunto: ¿quiero ser mamá?