jueves, 11 de diciembre de 2025
Warhol y Pollock o Picasso y Klee
jueves, 13 de noviembre de 2025
¿Las villanas de Disney son de verdad tan malas?
Para celebrar el centenario de las producciones de Disney, en la Fundación de El Canal se puede disfrutar de una exposición que hace un repaso por estos 100 años de magia.
Además de descubrir datos interesantes de los inicios de Walt Disney; sus primeras producciones fueron las comedias de Alicia, en las cuales una niña de carne y hueso se adentraba en un mundo de animación. Tiempo después creó a Oswald, un conejo muy divertido. Pero fue cuando empezó a trabajar por su cuenta cuando tuvo sus mayores éxitos.
El primer largometraje de Walt Disney fue Blancanieves, y aunque no sea la protagonista, uno de los mayores iconos de esta película es la malvada reina. Cuando habla con el espejo, encarga al cazador matar a su hijastra, se convierte en una anciana decrépita o intenta envenenar a Blancanieves son escenas que se nos quedarán grabadas en la memoria. Esta primera villana es envidiosa y no muestra ningún resquicio de compasión.
La siguiente gran villana de Disney es Maléfica, a diferencia de la malvada reina de Blancanieves, esta villana sí tiene un nombre y un protagonismo que es incluso mayor que el de la princesa de la Bella Durmiente, Aurora. Su porte, su maldición, su transformación en dragón. Si hasta se ha hecho un live action solo de Maléfica, en la que vemos que esta hermosa villana, interpretada por Angelina Jolie, no es tan mala.
Cruella de Vil, excéntrica y divertida es una villana del siglo XXI que también ha tenido su live action. Cruella es una villana más humana, ya que, además de ser de carne y hueso, y no hacer magia como las demás, no siente una envidia enfermiza como sus predecesoras sino que su pecado es la avaricia.
Los villanas de Disney, así se van volviendo menos malas, adquiriendo más personalidad y el espectador las puede llegar a comprender, hasta llegar a Frozen, película en la que la villana Elsa, es la protagonista. Basada en el personaje de la Reina de las Nieves de Andersen, a Elsa el hielo que mana de sus manos y que no puede controlar la ha hecho peligrosa, pero al controlar toda esa fuerza logra ayudar a su hermana.
La malvada reina de Blancanieves se vio desbordada por la envidia, ese miedo a no ser suficiente la llevó a utilizar aquellos poderes mágicos tan espectaculares en hacer daño a la princesa, a Maléfica le dolió mucho que no la invitaran al bautizo de Aurora y esa herida la llevó a maldecirla y Cruella se dejó llevar por la avaricia cuando ella era una mujer tan inteligente que seguro que podría haber confeccionado una tela mucho más bonita que la piel de esos 101 dálmatas.
Así, Disney nos enseña que nosotros no somos los villanos
sino que nuestras heridas nos hacen serlo.
martes, 28 de octubre de 2025
Ed Gein, inspiración del cine de terror
Con Halloween a la vuelta de la esquina, no se puede perder la ocasión de comentar la serie de Netflix “Monstruo: La historia de Ed Gein”.
Uno de los aspectos más interesantes de esta producción es
la visión de la historia de este perturbado hombre de Wisconsin como producto
cultural.
Gein usaba la piel del cuerpo de las dos mujeres que mató y
de varios cadáveres que desenterró como material para elaborar pantallas de lámparas,
cojines de sillas, cinturones, camisas y pantalones.
Así surgen Cara de Cuero, el protagonista de La Matanza de
Texas dirigida por Tobe Hopper en 1999 y Buffalo Bill, quien es el personaje principal
de El Silencio de los Corderos. Ambos se ponían máscaras o trajes elaborados
con la piel de sus víctimas.
La razón de estos crímenes fue la psicosis producida en Gein
tras la muerte de su religiosa madre, quien lo sobreprotegió, controló y
manipuló incrustando en su mente la idea de que solo ella podría amarle.
Esto sirvió a Robert Bloch como inspiración de su novela, Psicosis,
que fue llevada al cine por Alfred Hitchcock en 1960.
La serie de Netflix se toma la licencia poética de usar a
Ilse Koch como la inspiración de Ed Gein. Conocida como la Zorra de Buchenwlald, esta mujer nazi torturaba a prisioneros judíos y decoraba objetos con su
piel. Ed Gein devoraba los cómics que ilustraron su historia y utilizó las pieles
de sus víctimas de forma grotesca para sentirse más cerca de su madre.
De un cómic, un crimen y de un crimen, muchas películas. ¿Y
si esas películas inspirasen otro crimen? ¿Se le habría ocurrido a Gein tapizar
objetos con piel humana si no hubiese leído esos cómics?
Como la piel fue la materia prima de los muebles de Gein, la
realidad es la materia prima de la ficción.
domingo, 21 de septiembre de 2025
El Santuario de Lourdes y Santa Bernardette
domingo, 24 de agosto de 2025
La maldad de lo cotidiano
La película La Zona de Interés estrenada en 2023 y dirigida por Jonathan Glazer, cuenta la historia del comandante Rudolf Höss. Él y su esposa Hedwig viven con su familia en una hermosa casita con piscina que colinda con el campo de concentración de Auschwitz.
Esta película, grabada en formato de falso documental, en el que vemos imágenes estáticas de la familia tal y como les veríamos en un reality show, muestra cómo los Höss hacen su vida sin que les afecten los gritos de los judíos prisioneros, el humo que sale de las chimeneas o la ceniza que sobrevuela su casa. Lo ven como algo cotidiano.
De hecho, tras el anuncio del traslado de su marido, Hedwig se muestra histérica y desesperada. Ella quiere quedarse en esa casa, con sus hijos aunque no esté su marido. ¿No debería estar deseando olvidarse de los gritos que vienen de afuera? No por humanidad, sino más bien por comodidad. Pero es como si se hubiera acostumbrado. Como si su piscina, su invernadero o su jardín paliaran el hecho de que se están asesinando a seres humanos al lado de su puerta.
Cuando su madre va a visitar a Hedwig, a pesar que alaba las instalaciones en donde su hija vive, apenas aguanta allí más de un fin de semana, el humo del campo la hace toser y el fuego la despierta de su apacible sueño.
El espectador se centra tanto en las vivencias de la familia, que también acaba por olvidarse de los gritos que se oyen desde fuera.
Y las imágenes que aparecen al final de la película, en la que los operarios del museo de Auschwitz limpian los cristales detrás de los cuales se encuentran zapatos de personas que han sido gaseadas, como algo cotidiano, algo que hacen cada día, algo que incluso ha perdido su sentido evidencian más esa maldad de lo cotidiano, esa inmunidad ante el sufrimiento ajeno.
Pero si nos ponemos a reflexionar en nuestro día a día, comemos viendo un telediario que muestra a niños asesinados en Gaza, viajamos en metro con personas que duermen en la calle o presenciamos accidentes de tráfico sin inmutarnos. Nos parece cotidiano. Como si esas personas no fueran reales, estuvieran en otra dimensión, jugaran a otro juego. No nos afecta su malestar. Esa es la maldad de lo cotidiano. Centrarse tanto en los problemas individuales, cotidianos, pasándonos desapercibidos quienes están sufriendo de verdad.
jueves, 24 de julio de 2025
Javier Lamas y el vacío existencial
Javier Lamas Martín publica por primera vez de la mano de la editorial Ediciones Derviche, Colecciono Atardeceres, un hermoso compendio de reflexiones en prosa.
La prosa poética del autor de Sacramenia nos transporta a las calles segovianas, ofreciéndonos la tranquilidad que no tenemos en las grandes ciudades. Nos recuerda que las palabras se olvidan, aunque los escritos resisten mejor al paso del tiempo.
Javier Lamas nos habla de su familia, sus amigos, los juegos de su infancia o los viajes que hizo sin contarnos demasiado, pero consiguiendo que nos sintamos identificados con sus palabras. Las descripciones son muy hermosas, el lector puede percibir el color, sabor y olor de los elementos a los que hace referencia Lamas.
Lo más interesante de este libro es la manera en la que se abordan sentimientos complicados de tristeza: la nostalgia por la infancia o la juventud, los amigos que ya no están, los seres queridos que fallecieron... diferentes formas de vivir el duelo, pero lejos de tratarlo de forma lúgubre o pesimista, se hace referencia a estas emociones como algo hermoso, honrándolas como si contemplásemos un atardecer.
Quiero hacer una mención especial al primer texto del libro, desgarrador y que habla de algo que ha existido desde el principio de los tiempos, de la vida de cada ser y, por supuesto, de este libro, el vacío: "Lo de menos es el lugar, el año, mes, día y hora. Lo dramáticamente inevitable es que nacéis tú y tu vacío, es decir, tú mismo sin esa pieza de puzzle que te falta para sentirte completo". Después, el autor cuenta cómo en ocasiones, con amigos o con una persona especial, ese vacío se vuelve más pequeño, o quizá se siente menos, pero no desaparece. Y nos esforzamos por hacerlo desaparecer, por llenarlo con cosas que no hacen sino agrandar más el hueco.
No se puede hacer nada con ese vacío, pero este libro lejos de entristecer haciendo referencia a la imposibilidad de que el vacío desaparezca, tranquiliza porque hace presente que el vacío existe, tal y como existen los árboles o el cielo. Que solamente tenemos que aceptarlo y amarlo, como una parte inherente a nosotros.
domingo, 22 de junio de 2025
Especulando sobre el Matrimonio Arnolfini
Mi última adquisición en la Feria del Libro ha sido un ensayo de Jean - Philipe Postel convertido en un libro de 161 páginas, El affaire Arnolfini.
Hay que reconocer que observa mucho, porque este autor, que lleva a su cita a la National Gallery de Londres, describe con minuciosidad hasta a los mimos que deleitan a los visitantes a la entrada del museo o el trabajo de los vigilantes de la sala 56, donde se encuentra el cuadro.
Convencido de que algo hay escondido en la obra de Van Eyk, se centra en la historia del cuadro, en las descripciones del inventario de los diversos dueños que tuvieron en su poder la obra y hasta en la etimología de la palabra Arnolfini. Por esas, llega a la conclusión de que el esposo del cuadro ha sido víctima de una infidelidad. Para hacer esta afirmación defiende que en la caja donde estaba guardado el cuadro hay grabadas unas frases de Ovidio que hacen referencia al engaño: "No economices el prometer, que al fin no arruina a nadie y todo el mundo puede ser rico en promesas". Además, analizando la palabra Arnolfini alega que San Arnulfo es el patrón de los cornudos.
Pero, analizando los símbolos de la pintura llega a otras conclusiones. En especial, cuando mira al espejo. El espejo no muestra lo mismo que se ve en el cuadro. No se ve el rostro de la mujer en el espejo, tan solo su ropa. Tampoco sale el perrito de esta. Y en su unión de manos aparece una sombra, una mancha negra. Es ahí cuando el autor recuerda la leyenda llamada "Una aventura de la tía Melanchton". Y es que la tía de Phillipe Melanchton vio a su difunto marido cuando ella estaba a punto de dar a luz. Y cuando este pidió que ella tocase su mano, no sintió ningún dolor, pero sí que se ennegreció su mano como si se hubiese quemado. Y se puso igual de negra que la del esposo Arnolfini. Así, Jean - Philippe Postel determina que la mujer del cuadro es una aparición venida del Purgatorio que le pide a su marido cridad y oraciones para acortar su pena. El marido, muerto de miedo, no la mira, pero si sujeta su mano y jura.
El autor sostiene que la habitación está preparada para un parto, ya que está decorada de la misma manera que la princesa Aliénor, hija de Isabel de Portugal, aconseja a las nobles como debe estar amueblada su alcoba antes de dar a luz. Por otra parte, hay unas zapatillas rojas. Y esas no pueden venir del Purgatorio. Esas, tienen que ser de la nueva mujer del esposo Arnolfini, que no se encuentra en la pintura, pero que va a dar a luz. Ahí es cuando, Jean - Philippe Postel nos habla de Van Eyk y de su mujer Margarita, que le dio hijos. Y especula con que el esposo de la obra es Jan Van Eyk, la mujer que no se encuentra es Margarita y esta aparición es una mujer anterior.
Leyendo este ensayo, me he dado cuenta que he conocido mucho más del ensayista que del cuadro. Cuando crees en algo, todos los objetos, ideas y frases que encuentras en torno a esa cosa te demuestran su veracidad, aunque eso que creas sea mentira. San Arnulfo no es el patrón de los cornudos sino de los cerveceros, es muy fácil sacar una conclusión infundada de las palabras de Ovidio; a Jean - Philippe le puede sonar a engaño y a mí me suena a que las promesas son baratas; la aventura de la tía Melanchton es un relato ficticio de Charles Nodier, por más que me esfuerzo no veo mancha alguna en el espejo y si a Van Eyk se le apareció su hipotética esposa muerta, este no tuvo la mano ennegrecida, o al menos no lo sabemos.
Al final, como la teoría de la Navaja Ockham bien dice, la opción más simple suele ser la correcta. Los que aparecen en el cuadro son Giovanni Arnolfini y su esposa. Están casados, a gusto y son felices. Sin embargo, yo también peco en esto de inventar teorías, y sí que me ha parecido muy interesante la comparación de cuadros de Van Eyk que hace Jean - Philippe Postel. En el libro hay una sección dedicadas a láminas de símbolos del cuadro del Matrimonio Arnolfini, así como otras pinturas de Van Eyk.
Hay elementos que se repiten en muchos de sus cuadros, las naranjas, las esculturas en forma de león, los animales domésticos, las zapatillas... y la figura de Santa Margarita. Y es que la mujer de Jan Van Eyk se llamaba Margaret y él estaba enamorado.


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